Federico Castillo
El presidente del SMU presentó el jueves la renuncia a su cargo para dedicarse de lleno a la actividad política. Ahora hará campaña junto al precandidato blanco Jorge Larrañaga. En entrevista con El País, dijo que le dolieron las críticas que lo acusaban de usar al gremio médico para sus intereses políticos partidarios. Admitió que si el Casmu "no estaba encaminado, seguía al frente del barco".
-Abandona la presidencia del Sindicato Médico para apoyar a Larrañaga en su campaña electoral, ¿la renuncia obedece únicamente a que ahora se quiere meter de lleno en la actividad política?
-Yo siempre entendí que había que separar bien las cosas. Una de las cosas que más me molestaron y me dolieron durante mi gestión, fue cuando decían que yo entreveraba, que usaba el gremio para hacer política. Y eso lo tengo muy claro que no es así, podré equivocarme o no, pero lo que estaba bien, estaba bien independientemente de donde viniera. Y cuando teníamos que decir algo que estaba mal, nos cuidábamos mucho porque estábamos representando a un colectivo. La decisión la tomo porque siempre entendí que no hay que mezclar. Y ahora estoy dispuesto a tener un rol activo en la política.
- Justamente desde el gobierno se le acusó de mezclar reclamos sindicales con intereses políticos. La propia ministra Muñoz lo acusó de eso. ¿Qué reflexión hace de esos cuestionamientos?
-Sentí que se me estaba dando un golpe bajo. Yo creo haber acompañado diferentes posiciones, posturas, independientemente de dónde vinieran. Por eso creo que no se fue justo con ese tipo de acusaciones. Sentí que se me estaba agrediendo gratuitamente.
-También en la interna del gremio se lo cuestionó por este mismo tema. Incluso llegaron a pedirle la renuncia.
-Sí, y puse mi cargo a disposición, pero no se obtuvieron los votos para que renunciara. Y los que pidieron mi renuncia, renunciaron y después revieron su posición. En ese momento había muchos temas en juego: el tema Casmu y la posición definitiva que iba a adoptar el gremio. Creo que ese fue el único punto crítico en la interna del gremio. Pero después volvió todo a su carril, me da la impresión que no era nada profundo sino alguna de las partes tendría que haber seguido viaje para otro lado.
-Su gestión tuvo que atravesar varias turbulencias. ¿Qué dificultades y logros destaca?
-Se logró posicionar muy bien a los médicos de Salud Pública. La mejora salarial también implicó el reposicionamiento de sus condiciones de trabajo. Ese en un mojón importante. Y el otro es lo que pasó con el Casmu, que nos obligó a salir en defensa de la institución cuando vimos que no había respuestas concretas, porque se decía que iba a recibir préstamos de aquí y de allá que al final no aparecían. Se pasaron cuatro meses donde la situación se fue complicando cada vez más. En ese momento se diseñó una propuesta, que es muy parecida a la que finalmente se aprobó. Tuvimos que salir a dar lucha para que salga, y nos llevó la mitad del año pasado. El Casmu vivió un momento crítico y podría haber terminado mal.
-¿Y cree que terminó bien? Su gestión termina con la mutualista separada del gremio, ¿se imaginaba esto cuando asumió?
-No, realmente no lo esperábamos. Porque, además, los períodos son muy cortos. Pero la UGM había heredado de la Agrupación Praderi la propuesta de separarse del Casmu. Cuando se crea UGM seguimos en la misma línea, y también estaba en nuestra plataforma. Así que para nosotros no era comerse un sapo. Pero claro que no pensábamos que los hechos se iban a dar así, no en la mejor forma, con muchos elementos externos. Es clarísmo que con las medidas que se tomaron en todo 2008 que llevaron al Casmu a una situación muy crítica. Pero a veces de la crisis surgen las oportunidades. Veremos con el tiempo. Ahora el Casmu está encaminado
-¿Y si el Casmu no estaba encaminado, igual abandonaba su cargo en el sindicato?
-No, seguía. La asamblea de ayer fue definitoria y ahí es que tomo la decisión. Cualquier otro problema que hubiera, muy grave, evidentemente habría hecho que siga hasta último momento comandando el barco.
-¿Y sacrificaba sus aspiraciones políticas?
-Totalmente.
-¿Le interesaría ocupar el cargo de ministro de Salud Pública?
-Sí, por supuesto, es un cargo que me interesa. Me interesa ocupar cualquier cargo ejecutivo.
Perfil
Nombre:
Alfredo Toledo
Edad: 54 años, médico, especialista en administración hospitalaria
Nacido en: Montevideo
Estado civil: divorciado, 4 hijos.
Del SMU A LA POLÍTICA
Alfredo Toledo es médico especialista en administración hospitalaria. Fue asesor del Ministerio de Salud Pública en diversas áreas a nivel nacional y ante organismos internacionales. Además, fue consultor del Banco Mundial en el programa F.I.S.S. En mayo de 2007, Toledo, al frente de la Unión Gremial Médica (UGM) fue electo como presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) y con su victoria rompió con una hegemonía histórica de la agrupación de izquierda Fosalba en el gremio. Fue un hecho inédito. Una agrupación afín a los partidos tradicionales, la UGM, con sólo ocho años de existencia tuvo más votos que Fosalba, quien había ganado ininterrumpidamente las elecciones desde 1962. En esas elecciones, los estudiantes no afines al Frente Amplio también se impusieron.
"Sacarse el sombrero" ante la reforma
Alfredo Toledo enfatizó que se alejó del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) para dedicarse de lleno a la actividad política, donde, aseguró, tendrá una activa participación en la elaboración de programas relacionados con la salud. El médico acompañará al precandidato nacionalista Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) en la campaña electoral de cara a las elecciones internas. "Yo ahora quedo a las órdenes", dijo y señaló que ahora se tendrán que ir cumpliendo etapas. La primera es lograr el triunfo en las internas en junio. "A partir de julio, los técnicos ya vamos a sentarnos a trabajar para diseñar políticas de gobierno", adelantó el especialista en administración hospitalaria.
Agregó que en el área de salud "siempre tuvimos la suerte de tener un grupo muy unido, más allá de la militancia de cada uno". Toledo dijo que su propuesta será "defender lo que se hizo" en cuanto a la reforma sanitaria y mejorar ciertos aspectos. "Hay que sacarse el sombrero cuando un gobierno decide lanzar una reforma tan importante como la de la salud, que se venía pidiendo hace muchos años. Hay cosas por mejorar y ahí empieza nuestro trabajo".