Obama enfrenta varias resistencias

EE.UU. Críticas de republicanos, grupos de presión y hasta demócratas por retiro de Irak | No todo el legado de George W. Bush pasó a la historia

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WASHINGTON | AFP, AP

Y EL PAÍS DE MADRID

El martes, Barack Obama cumplirá seis semanas como presidente de Estados Unidos. El pueblo sigue viviendo una luna de miel con él. Pero el mandatario ya sabe lo que son las resistencias a sus medidas, incluso en su propio partido.

El Partido Demócrata fue el gran respaldo de Obama para que su Plan de Reactivación, un paquete de US$ 787.000 millones en obras públicas y recortes impositivos, fuera aprobado en el Congreso. Ahí ya tuvo una prueba de lo dura que puede llegar a ser en estos años la oposición republicana, que lo criticó por lo que consideraba "excesivos despilfarros". Pero por otro lado, en sus propias filas partidarias donde su cronograma de retiro de Irak, anunciado el viernes, encontró las mayores críticas.

Los demócratas no recibieron muy bien el anuncio de que, una vez que culminaran las misiones de combate en agosto de 2010, Estados Unidos mantendrá una fuerza "residual" de hasta 50 mil soldados hasta fines de 2011. Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes y cuadro importante de ese partido, dijo "no ver justificación" para que permanezcan tantos militares en el país árabe.

El ala más a la izquierda del partido señaló la contradicción de mantener tropas para operaciones militares en un país extranjero "al tiempo que se llama a terminar la guerra". El ánimo de los demócratas, que hicieron campaña para la retirada de Irak, augura futuras tensiones entre la Casa Blanca y el Congreso, cuyas dos cámaras están controladas por el partido en el poder.

Por el contrario, entre los republicanos su plan de retiro de Irak fue bien recibido, al contrario de lo que ocurrió con el Plan de Reactivación económica. Pero esto no garantiza un mejor vínculo con la oposición. Al contrario, el presupuesto presentado el jueves vaticina nuevos enfrentamientos tanto con ellos como con los grupos de presión tan influyentes en el Congreso: los cabilderos de las grandes compañías.

A estos últimos, Obama les dedicó su mensaje semanal de ayer: "El sistema que tenemos actualmente puede que funcione para los intereses poderosos y bien conectados que han manejado Washington durante tanto tiempo. Pero no para mí. Yo trabajo para el pueblo".

Ese presupuesto de 3,55 billones de dólares para el año fiscal 2010 fue considerado como casi "radical" por varios analistas, así como un desembarco del Estado más grande de lo que muchos conservadores, y no pocos liberales, están dispuestos a tolerar. Para Obama se trata de un conjunto de medidas necesarias para el "cambio" prometido y para paliar el déficit récord proyectado para el ejercicio 2009, estimado en 1,75 billones de dólares.

En este plan, el gobierno aborda, con un desembolso inicial de 634.000 millones de dólares, la empresa siempre fracasada de la reforma de la salud. Se registra un incremento del 12,8% para Educación y apenas un 1,4% para Defensa. Además, se establece el recorte de impuestos para el 95% de los hogares y un aumento impositivo de cinco puntos porcentuales para aquellos cuyos ingresos anuales superan los US$ 250 mil. A su vez, las empresas contaminantes se cargarán de tasas impositivas siguiendo la línea presidencial de producir energías alternativas.

El conservador The Wall Street Journal ya emitió su veredicto: "El presidente quiere poner al Estado en una posición tan dominante que nunca más se le podrá privar de su poder". En el otro lado del abanico ideológico-económico, el Nobel Paul Krugman colmó de elogios al nuevo presupuesto.

Donde hasta ahora Obama recibe solo respaldo es en la opinión pública. Su aprobación la semana pasada se ubicaba en el entorno del 70%.

Aplausos iraquíes

El vicepresidente iraquí, Tarek al Hachemi, aplaudió ayer la decisión de Obama de retirar la mayor parte de sus tropas de Irak en agosto de 2010, subrayando que Bagdad seguirá necesitando la ayuda de Washington "durante algún tiempo". Irak "todavía necesitará a la comunidad internacional, sobre todo EE.UU., durante algún tiempo para construir un Estado de derecho", dijo. AFP

Cambios y cosas que aún persisten

Será porque Barack Obama llegó a la Casa Blanca con la promesa del "cambio", que el hecho de que se mantengan algunas políticas de la era de George W. Bush comienza a poner nerviosos a algunos de sus partidarios.

Obama ha mantenido la política de que los prisioneros de guerra en Afganistán no deben tener acceso a las cortes estadounidenses para hacer valer sus derechos, los allanamientos a fábricas donde se creen que trabajan indocumentados han seguido y algunos recortes impositivos para los más ricos seguirán con la fecha de vencimiento prevista por el gobierno anterior.

Los defensores del gobierno responden con una realidad inconstrastable: sólo lleva seis semanas en la Casa Blanca y ya hubo cambios sustanciales (el cierre anunciado de Guantánamo es uno; el presupuesto presentado, otro). En todo caso, ya es lo contrario de lo que fue el enfoque inicial de Bush al asumir en 2001, que se centraba en una premisa: "Cualquier cosa menos lo que hacía (Bill) Clinton". AP

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