Una cumbre relámpago de los 27 países de la Unión Europea (UE) se realizará hoy en Bruselas, convocada por la presidencia de turno checa a solicitud de Francia, con el objetivo de analizar medidas ante la crisis económica global.
La agenda incluye un tema fundamental para el futuro de la UE y la economía europea: la coordinación, entre los países miembros de acciones destinadas a sanear el sistema bancario y apoyar la industria, en primer lugar la automotriz.
En presencia del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, se buscará también reiterar entre los 27 la unidad de intenciones sobre cómo afrontar la crisis surgida con claridad de una cumbre de a seis realizada el pasado domingo en Berlín.
El desafío no es menor: hay en juego miles de millones de euros y millones de puestos de trabajo, que causaron tensiones entre los países socios a través de acusaciones recíprocas de proteccionismo y distorsión de la competencia.
Francia estuvo en la mira esta semana por su plan de ayuda al sector automotor, que la presidencia de la UE consideró proteccionista y es visto con recelo por el resto de los socios europeos.
Surgen además algunas preocupantes certezas, subrayadas tanto por el premier checo Mirek Topolanek, presidente de turno de la UE, como por la prensa: la integridad y solidaridad de Europa se ve sometida a dura prueba, el mercado único corre graves riesgos y la UE podría desintegrarse bajo el peso de las debilidades de los países de Europa centro-oriental.
Desde las páginas de la revista electrónica de política, estrategia y economía Affari Internazionali, el profesor Paolo Guerrieri, de la Universidad La Sapienza de Roma, advirtió que Europa debe actuar "con la máxima urgencia" para superar las fracturas internas, que podrían resultar desastrosas.
"En caso contrario podrían producirse escenarios negativos, más o menos dramáticos, como una escalada proteccionista o la insolvencia de uno o más países miembros", agregó, advirtiendo que hasta "el mercado interno y la moneda única, pilares del proceso de integración europea, podrían ser puestos en discusión".
Precisamente para reforzar los instrumentos financieros en apoyo de los países del Este europeo, y de los bancos locales en particular, ayer el Banco Europeo de Inversión, el Banco para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Banco Mundial anunciaron haber habilitado 24.500 millones de euros.
Sin embargo, desde el Este siguen llegando señales de inquietud. El premier polaco, Donald Tusk, se unió ayer a su colega húngaro Fereng Gyurcsany para pedir una aceleración de las etapas para el ingreso de sus monedas nacionales en el sistema monetario europeo y la adopción del euro. ANSA