MADRID | AFP, ANSA, AP
Culminaron ayer las campañas con miras a las elecciones regionales vasca y gallega de mañana. Son los primeros comicios en España desde que el país entró oficialmente en recesión. Y está salpicado por un escándalo que afecta al opositor PP.
"Gürtel" significa "correa" en alemán. Y con el nombre de "Operación Gürtel" se investiga una red de tráfico de influencias entre empresarios vinculados al conservador Partido Popular (PP) y varios cargos o ex cargos pertenecientes a esa formación en Madrid y Valencia.
El juez Baltasar Garzón es quien lleva adelante la investigación. Hasta ahora hay 37 personas imputadas, entre ellas un alcalde y un ex alcalde del PP. También podrían estar involucrados varios parlamentarios. El principal implicado en el caso es el empresario Francisco Correa, dueño de una empresa que desde hace al menos una década organizaba eventos para el PP y quien fuera testigo de la boda del ex presidente del gobierno español durante 1996 y 2004, José María Aznar, de ese mismo partido.
Según la investigación, la empresa de Correa -quien "bautizó" la operación- logró unos 20 millones de euros en contratos (aproximadamente US$ 25,5 millones) para obras o eventos, sin cumplir las normativas legales, con el gobierno central de Aznar, con la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre y con la Comunidad Valenciana de Francisco Camps, todos ellos dirigentes del PP, los últimos dos aún en sus cargos.
Tres de los imputados están detenidos, y recientemente dimitieron de sus cargos un alcalde y una concejal de una localidad madrileña, además de un consejero del gobierno de esa región. No todas las "víctimas" han sido del PP. El ministro de Justicia del gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Fernández Bermejo, también debió renunciar presionado por dirigentes opositores y también por miembros de su partido. Es que en plena convulsión nacional por la "Operación Gürtel", el ahora ex ministro salió de cacería con el magistrado Garzón.
Todo eso se trasluce en las campañas vasca y gallega, donde los líderes del oficialismo socialista (PSOE) y la oposición popular han ido a acompañar a sus postulantes. El jefe del PP, Mariano Rajoy, en el difícil trance de apoyar a sus candidatos y defender al partido de los cuestionamientos, acusó al juez Garzón de "no ser imparcial" y de ser "socialista".
Rajoy aludió al pasado político de Garzón. El magistrado fue electo diputado en 1993 por las listas del PSOE, y luego nombrado subsecretario de Interior por el entonces jefe de gobierno Felipe González.
El PP en pleno ha arremetido contra el magistrado. Debido a su participación en la mencionada cacería con el ex ministro Fernández Bermejo, la oposición ha pedido que se aparte del caso. Ayer, el tesorero de los populares, Luis Barcenas -que, según trascendidos de prensa, también estaría involucrado en el caso "Gürtel"-, dijo que la "filtración selectiva" de noticias sobre la investigación "recuerda los tiempos de la propaganda goebbelsiana y es intolerable en un estado democrático". El funcionario partidario sostiene que el juez es el responsable de estos trascendidos, a los que atribuyó fines electoralistas, apuntando a los comicios regionales que se realizarán mañana.
El gobernante PSOE tomó la posición opuesta. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acusó al PP de querer "amedrentar" a Garzón para que abandone la investigación.
El propio presidente de gobierno, Rodríguez Zapatero, quien ayer cerró la campaña en un acto en Galicia, consideró "inaceptable" la presión opositora contra el magistrado. Utilizando un tono más duro, afirmó que el PP, "quien tiene crisis internas -refería a un espionaje interno en el gobierno regional de Madrid-, nada tiene que aportar contra la crisis económica", que sufre actualmente España.
España sufre el mayor desempleo de la Unión Europea (14,8%) y está en recesión, lo que -a priori- debería jugarles en contra a los candidatos socialistas gallegos y vascos. Sin embargo, varios analistas sostienen que estas investigaciones que afectan al PP "nivelaron" la balanza.
ETA tilda comicios de antidemocráticos
La organización separatista armada ETA criticó ayer en un comunicado las elecciones de mañana en el País Vasco, las que calificó de "antidemocráticas", e invita a "denunciar en las urnas esta situación" y "reivindicar la autodeterminación".
Ningún partido que respalde abiertamente a ETA -responsable de 825 muertes en 40 años de lucha por la independencia del País Vasco- está habilitado para presentarse a las elecciones.
El martes, ETA atentó contra un local del Partido Socialista de Euzkadi (PSE) en Guipúzcoa. El temor a un ataque está aún presente en las horas previas a las elecciones en el País Vasco.
Y las encuestas presentan un final de fotografía. Los sondeos ubican en casi igualdad al Partido Nacionalista Vasco (PNV), en el poder desde hace treinta años, con el PSE. Incluso se asegura que este último está en mejor posición para formar gobierno mediante alianzas con partidos minoritarios de izquierda.
En las otras elecciones de mañana, los socialistas esperan retener el poder el Galicia. En esa región, gobiernan como parte de una coalición con el partido nacionalista Pueblo Gallego. Empero, los sondeos indican que la situación está muy igualada y podría volver al poder el PP, que históricamente ha tenido mucha fuerza en esa zona de España (de hecho, el fundador de los "populares", Manuel Fraga, nació ahí).
De ambas elecciones saldrán el nuevo parlamento y gobiernos regionales. AFP y AP