El dinamismo de la moda y los estilos de vida dieron paso en los últimos años a una nueva figura que marca la tendencia futura y asesora a las empresas que desarrollan sus productos en función de ello. Así surgieron los "coolhunters" o cazadores de tendencias que caminan por las principales capitales tratando de captar al público innovador, y analizan a la sociedad en su vida cotidiana. Ellos no sólo trabajan para la industria de la ropa sino también para sectores como arquitectura, gastronomía, arte, entre otros. Robert Triefus, vicepresidente de Armani, define el trabajo de los "coolhunters" como fundamental porque "nos ayuda a saber más de las tendencias y las próximas novedades".
Cada temporada, la moda llega y se va con una rapidez pasmosa. Lo que hoy inunda las tiendas y las calles, mañana fue, y seguro que en unos años se volverá a llevar. Pero, ¿quién es el que manda cómo hay que vestirse para estar a la moda? A los que captan las tendencias y las imponen se les llama cazadores de tendencias o "coolhunters".
El término todavía suena novedoso en Uruguay, pero en el mundo la tarea que desarrollan los coolhunters es cada vez más valorada por las empresas. Es que ellos se dedican a observar qué estilo de vida predomina en cada lugar para contárselo a las diferentes compañías, que desarrollan sus productos en función de ello.
Los coolhunters caminan, libreta en mano, por las calles de las grandes capitales y reparan en ese público al que le gusta ir diferente a los demás, en el público innovador, que es en definitiva el que marca la tendencia y que representa aproximadamente un 3% de la población.
Pero para ser un buen cool-hunter no alcanza con tener intuición, ser creativo o tener un estilo propio. Los que se destacan tienen una formación multidisciplinaria, mucha visión y se nutren de múltiples estímulos a nivel internacional. Dominan conceptos de historia del arte, comunicación, psicología, escenografía, sociología, marketing y diseño gráfico e industrial. Porque el coolhunter no sólo se anticipa al futuro y a los gustos y necesidades de los consumidores de ropa. También investiga sobre gastronomía, juguetes, arte, música, tecnología, arquitectura y otros tantos sectores de la industria.
INSPIRADORES. Robert Triefus, vicepresidente de Giorgio Armani, define el trabajo de los coolhunters como fundamental en el mundo de la moda asegurando que "nos ayuda a saber más sobre las tendencias del sector y las próximas novedades". Por su parte, la responsable de estudios de mercado de Burjois-Chanel, Cécile Huyghe, afirma que "nos permite conocer lo que ocurre en todo el mundo y nos aporta la inspiración que necesitamos para nuevos productos e ideas".
Los diseñadores coinciden en que los looks que encuentran los coolhunters en las grandes capitales de la moda les sirve como base para sus diseños.
"Japón sobre todo, pero también Nueva York, Londres o Milán son los puntos neurálgicos donde se `cuecen` las nuevas tendencias", afirma Dafne Artíguez, responsable de calzado y accesorios para España y Portugal de la agencia internacional de coolhunters WGSN.
En esas grandes capitales, se crearon empresas que ofrecen servicios de asesoramiento, para lo cual reclutan coolhunters entre profesionales multidisciplinarios exclusivos y colaboradores independientes que viajan por todo el mundo para imaginar y anticiparse a las marcas, conceptos, estilos de vida y modos de marketing.
Desde hace un tiempo, también existen en el mundo propuestas académicas para convertirse en coolhunter. Hay cursos y talleres que en general suelen incluirse en licenciaturas en marketing y en Diseño de Indumentaria. Pero a la hora de anotarse hay un requisito que es clave: para ser cazador de tendencias hay que poder reparar en lo que todos miran pero casi nadie ve.
Inspirada en jóvenes
El "Coolhunting" nace de forma espontánea a principios de los `90 como nueva disciplina del marketing en EE.UU.
Fue la revista New Yorker la que creó el nombre de cool-hunters o cazatendencias en 1997 para describir el trabajo de Dee Dee Gordon, la pionera en esta especialización y fundadora de la primera agencia de tendencias Look-Look.
La observación de tendencias se centra principalmente en jóvenes de entre 18 a 30 años, ya que son el punto de partida, porque ellos suelen ser receptores y comunicadores de los valores, modas y tendencias en todas las sociedades.
Un tiempo después, en respuesta, surgió el "Uncoolhunting", una actividad que hurga por los márgenes sociales, rescata lo trash, lo bizarro, lo kitsch, lo barato pretencioso, lo caro venido a menos, lo freak, lo camp, lo mal diseñado, lo surreal, lo hiperreal, lo subprofesional, y lo subcien-tífico.