Dudas por el refuerzo de tropas a Afganistán

| Estrategia. El envío de más soldados por EE.UU. no asegura nada, dicen expertos

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BLOOMBERG

Hay una idea atemorizante que empieza a circular entre los analistas militares. Estados Unidos podría estar siguiendo los pasos de la desaparecida Unión Soviética en Afganistán.

Al cumplirse veinte años del mes en que el Ejército Soviético se retiró de Afganistán, Estados Unidos está comprometiendo más tropas en un país conocido por ser "la sepultura de imperios".

Este es el país que el presidente Barack Obama calificó del "campo de batalla correcto" en el que EE.UU. combatió al enemigo real por las razones correctas. Fue allí en 2001, luego de los ataques terroristas del 11-S, para acabar con Al Qaeda y expulsar al Talibán del poder, para que nunca volvieran a utilizar a Afganistán como plataforma de ataques terroristas.

El problema es que ahora se corre el riesgo de no alcanzar esa meta limitada, e incluso de perder la guerra. Solamente enviar más soldados estadounidenses no es la respuesta, sostienen varios expertos.

La situación de seguridad en Afganistán ha empeorado en los últimos 12 meses. Una estadística dice mucho: las muertes civiles subieron un impresionante 40 por ciento el año pasado a 2.118. De ese total, 552 personas murieron por ataques aéreos de un aliado o del gobierno afgano, según un informe de la ONU.

Esa es sólo una de las razones por las que Obama se apresuró a tomar la decisión de enviar otros 17.000 soldados estadounidenses -adicionales a los 38.000 que ya se encuentran en ese país- antes de una revisión global de la política que se efectuará en abril. Se espera que entonces se pida enviar todavía más soldados.

Sin embargo, la historia dice que engrosar las tropas para combatir una insurgencia no es una fórmula ganadora. Los soviéticos aprendieron esto después de estar 10 años en Afganistán, los franceses lo aprendieron en Argelia y el propio Estados Unidos tuvo su lección en Vietnam.

EXTRANJERAS. Cuanto mayor es la presencia de tropas extranjeras en guerras de contrainsurgencia, "peor tiende a ser el resultado". Esa fue la conclusión general obtenida por un estudio de 2008 de Rand Corp., un think tank estadounidense destinado a brindar información y análisis a las Fuerzas Armadas.

¿Se podría pensar en un antecedente exitoso? Sí, destacar 30.000 soldados estadounidenses de combate en Irak en enero de 2007 logró mejorar la seguridad en Bagdad y otras ciudades. Un componente clave, conocido como "Despertar Anbar", fue una campaña política para contactar a líderes sunitas locales que, después de tres años de violencia, estaban dispuestos a respaldar a Estados Unidos contra los insurgentes. En Afganistán no existe una campaña similar

"No se puede acabar con la insurgencia matando" dijo el general David Petraeus, artífice de la mejora de la situación en Irak y ahora comandante del Comando General de Estados Unidos, en una entrevista con la revista Time el mes pasado. "No se puede derrotar a todo el mundo allí. Es necesario convencerlos".

En Afganistán, la guerra está teniendo lugar no en las ciudades, que son relativamente seguras, sino en la parte Sur del país, ahora más o menos bajo el control del Talibán, en la que los aliados son tan elusivos como el enemigo.

ANTECEDENTE. Es aquí donde los soviéticos se toparon con la horma de su zapato hace 20 años, y no es de sorprender que tengan un consejo que dar en ese sentido, por doloroso que sea escucharlo para los oídos estadounidenses.

"Afganistán nos enseñó una lección invaluable", dijo el ex general soviético Boris Gromov el día del aniversario de la retirada del 15 de febrero de 1989. "Es y siempre ha sido imposible resolver problemas políticos utilizando la fuerza".

La semana pasada en Europa el secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, ofreció a sus aliados una opción. Para quienes no estuvieran dispuestos a enviar tropas a Afganistán, propuso una contribución a la "parte de la estabilidad" que definió como ejercicio del poder y desarrollo.

Quizá en "el lado de la estabilidad" es donde EE.UU. debería estar poniendo más dinero y recursos humanos, en lugar de gastar los US$ 7.300 millones extras que el Pentágono ha pedido para reforzar las tropas.

La lección que dejó la Unión Soviética

Los soviéticos nunca tuvieron más de 100.000 efectivos en Afganistán simultáneamente. Dependiendo del resultado de la revisión de la política para la región del gobierno, Estados Unidos podría tener hasta 68.000 en la región, junto con los 32.000 proporcionados por los aliados de la OTAN, lo que eleva el total a cerca de los niveles soviéticos.

Durante los 10 años de ocupación soviética, 15.000 de sus soldados murieron, así como un millón de afganos. Y si ellos, con la poca importancia que dan a los "daños colaterales" en épocas de guerra, no pudieron controlar el país por la fuerza militar, seguro que tampoco podrá hacerlo EE.UU. o la OTAN. De hecho, el Talibán ya extendió su alcance más allá de Pakistán y en regiones cada vez mayores de Afganistán.

A diferencia de la URSS, que cayó 10 meses después de retirarse de Afganistán, Estados Unidos no encontrará allí su fin. Sin embargo, la historia de Afganistán de enterrar grandes ambiciones -como las de Alejandro Magno y Leonid Brezhnev- está en la mente de los mandos militares de EE.UU.

Las cifras

17.000 Número de soldados adicionales de EE.UU. que enviará el gobierno a Afganistán entre la primavera y el verano boreales.

2.118 Muertes de civiles afganos por combates a lo largo del año pasado; esto fue un 40 por ciento más que en 2007.

Énfasis en asistencia y diálogo

La solución al fracaso de Afganistán como Estado, si la hay, es lo que Robert Gates llama "ejercicio del poder y desarrollo". Eso significa un mayor diálogo político con miembros moderados del Talibán, acelerar el entrenamiento de la policía y el ejército local, combatir la corrupción y permitir que vecinos como Pakistán se unan al combate contra el extremismo. No es fácil. Pese a las objeciones de EE.UU., Pakistán logró una paz independiente dando a los fundamentalistas el derecho de imponer la ley islámica en el volátil valle de Swat. El gobierno de Obama ha intensificado los esfuerzos diplomáticos para ayudar a los paquistaníes a contener el grupo Talibán. La revisión de la política prometida también se centrará en una amplia gama de asistencia económica, como encontrar alternativas al cultivo de amapola que financia al Talibán, y una mayor ayuda para el desarrollo. Pero el envío de más tropas puede resultar contraproducente.

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