Pando conmovido por accionar de gavilla de menores delincuentes

| Delincuencia juvenil. Los vecinos y comerciantes de Pando se movilizarán hoy reclamando la baja de la inimputabilidad; la oposición cuestionó la "caótica" gestión del directorio del INAU

 20090227 600x317

Pablo Melgar

Los comerciantes y vecinos de Pando están hartos de ser sometidos por una gavilla de menores de edad. Hoy protestarán y juntarán firmas en la plaza principal de la ciudad. Solicitan la modificación de la legislación que no castiga a los menores.

En el medio de la campaña electoral resurge el debate de la minoridad infractora, dado que un grupo de comerciantes y vecinos de Pando se manifestarán esta tarde frente al juzgado local tras padecer una serie de hurtos y asaltos a cargo de una gavilla de menores de edad.

En Pando son entre 15 y 20 adolescentes los que dominan el mapa delictivo del lugar. Tienen edades que van de los 14 a los 17 años, aunque se sospecha que entre ellos pueda haber algún mayor que no se muestra en público.

Las fechorías son cometidas por menores conocedores de la inimputabilidad y de las limitaciones de la fuerza pública para controlarlos.

En el paisaje urbano se los distingue de inmediato pues se visten de una manera particular. Usan gorras de beisbolista con la visera hacia arriba, casacas deportivas de dudosa originalidad de equipos extranjeros y caminan de una manera característica como dando pequeños saltos. Son los típicos "planchas" de la otrora "ciudad industrial".

Por la noche se reúnen en lo que queda de la estación del ferrocarril de AFE, una de las pocas que con servicio de pasajeros. Los amedrentados vecinos aseguran que allí los adolescentes toman abundantes cantidades de alcohol y fuman pasta base y otras drogas.

El líder del grupo parece ser un menor de edad que no permite a plena luz del día que nadie se acerque a hablar con él.

Mira de lejos con desconfianza al equipo de El País y desaparece detrás de la estación para no volver. Los numerosos vecinos que padecieron sus atracos le han visto varias cicatrices en el cuerpo.

El comisario Ricardo Ferreira sabe que este grupo está conformado en su mayoría por hijos de presos o de familias que no tienen interés en cuidar a los menores dentro de sus hogares.

Una de las víctimas de la gavilla, Ángela Gioia, es la principal de una pequeña tienda llamada "Dos Reinas" con siete dependientes a su cargo, frente a la peligrosa estación del ferrocarril.

Cuenta que padeció un asalto tiempo atrás en el centro de Pando que terminó con una persecución de la gente que circulaba por la calle en ese momento que la ayudó a capturar al delincuente, un hombre mayor que acabó entre rejas.

Sin embargo, su principal preocupación son los continuos robos que padece en el comercio al igual que sus vecinos. Dice que el lunes pasado le rompieron un vidrio y le robaron algunos efectos. Al día siguiente puso un tejido y le volvieron a robar en la noche.

"Son los chicos que andan por acá, pero nadie los denuncia ya que no tiene sentido, no van presos, están media hora y se van. Si son menores la gente no denuncia, uno pierde más tiempo que ellos en la comisaría. Esto no da para más. En este momento no hay quien nos defienda," explica con consternación.

La comerciante aclara que no sabe mucho de leyes y que la política no le interesa. Pero en su rol de víctima entiende que "hay que cambiar la ley" y "habilitar a la Policía a que haga allanamientos donde se sabe que está la pasta base que es el principal causante de estos delitos".

Los comerciantes de Pando quedaron particularmente sensibilizados por la problemática de la minoridad tras el homicidio de un comerciante a cargo de un menor de 16 años que acababa de robar en su residencia particular a fines de septiembre del año pasado.

RECLAMO. La movilización de esta tarde también tendrá como propósito reclamar el aumento de personal policial que en este momento ocupa apenas a cuatro agentes para el cuidado de los más de 40 mil habitantes de la localidad y los alrededores en el horario nocturno.

El comisario Ricardo Ferreira, entiende que se necesitan entre 20 y 30 agentes más, ya que no dan abasto para atender la multitud de problemas que surgen continuamente.

Cuenta con apenas 72 funcionarios de los cuáles 10 están destacados en Empalme Olmos, cuatro cumplen funciones en la Colonia Berro, otros cuatro actúan en el corralón municipal, mientras que se debe asegurar la guardia en el Juzgado Letrado y otras reparticiones a lo que se suman los distintos reemplazos por enfermedad. A esto se agrega la tarea dentro de la comisaría en la que se ocupa la mitad de los policías asignados al lugar.

Las limitaciones se complicaron aun más cuando desde este año en Canelones se reestructuró el sistema de turnos en las comisarías, por reclamos gremiales para coordinar mejor el servicio 222.

Anteriormente se manejaba el llamado sistema de 12 por 24, trabajaban 12 horas y descansaban 24. Ahora trabajan 12 y descansan 36, lo que determinó que se creara un nuevo turno con menos personal.

Firmas para cambiar Código

Los vecinos y comercian-tes autoconvocados pondrán a disposición de los participantes de la movilización una papeleta para firmar con la siguiente inscripción:

"Firmo para modificar el Artículo 34 del Código Penal el que quedará redactado de la siguiente manera: `no es imputable el que ejecute el hecho antes de haber cumplido la edad de 15 años`. Artículo 79 inciso 2 de la Constitución Nacional".

Si bien no está claro ante quién presentarán la petición puesto que aún los enojados vecinos no conformaron una organización, tienen interés de ser recibidos por las más altas autoridades nacionales.

Algunos de los comerciantes consultados, que prefirieron no darse a conocer, dudaron de la efectividad policial ya que no tienen el respaldo legal adecuado para actuar ante situaciones evidentes.

Uno de ellos se preguntó sobre qué pueden estar haciendo un grupo de menores, que se sabe que no estudian ni trabajan a altas horas de la noche. "Nada bueno," dijo.

Cuando la patrulla pasa y ve un movimiento de menores a altas horas de la noche no puede hacer nada, salvo que detecte que se esté consumando algún tipo de delito o consumiendo drogas ilegales. Un caso en que los policías pueden actuar es si es insultada su calidad de guardia civil pero, en este caso, eso ya es sabido por los menores delincuentes.

Cada vez que pueden los vecinos aclaran que no tienen nada que ver con la actividad política y que están dispuestos a que este asunto se transforme en un tema nacional, ya que saben que son apenas un ejemplo de lo que sucede en otras localidades.

Comisaría en obras

El comisario Ricardo Ferreira hace un año se hizo cargo de la seccional de Pando. Cuenta que la encontró en muy malas condiciones edilicias, con los baños deshechos y con la cocina al lado de los calabozos. "El personal tenía la moral muy baja por trabajar en esas condiciones", comenta. Pero, además, se necesitaba realizar algunas modificaciones en el local por el ingreso de numeroso personal femenino. Por tal motivo se reunió con un grupo de comerciantes que financiaron una serie de obras por un valor cercano a los US$ 40 mil. El comisario entiende que "lo mínimo" que los comerciantes pueden reclamar a cambio de ese esfuerzo que hicieron es mejorar los niveles de seguridad. Aclara que para eso se necesitarían por lo menos entre 20 y 30 nuevos efectivos. Con respecto a los menores, dice que no puede hacer nada salvo que los encuentre cometiendo un delito o ante denuncias fundadas. Tiene dos móviles que muchas veces funciona uno solo por falta de personal. Con respecto a la seguridad en la zona de los prostíbulos, señaló que no es un problema importante y que los principales inconvenientes se dan en otras zonas de la ciudad. El edificio de la comisaría conserva dos torretas de vigilancia que fueron instaladas tras la ocupación de los tupamaros en el mes de octubre de 1969.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar