SEÚL | EL PAÍS DE MADRID Y AGENCIAS
La tensión nuclear crece en la península coreana. Corea del Norte anunció ayer que colocará un satélite en órbita, y así despertó las sospechas de los países vecinos de que en realidad planea probar un misil de largo alcance.
"Hay en marcha intensos preparativos para lanzar un cohete Unha-2 destinado a poner en órbita un satélite de comunicaciones Kwangmyongsong-2, en la zona de lanzamiento de Donghae (...) provincia de Hamgyong Norte", aseguró el comité espacial norcoreano, según la agencia oficial KCNA.
En 1998, Pyongyang disparó un misil balístico Taepodong-1 por encima de Japón, bajo el mismo argumento, lo que provocó las iras de Tokio y sus aliados. En esta ocasión, podría tratarse del Taepodong-2, un cohete con un alcance de 6.700 kilómetros, frente a los 2.500 kilómetros del modelo anterior.
De tener éxito la prueba, significaría que Corea del Norte cuenta con un arma intercontinental capaz de alcanzar hasta Alaska -aunque no otros estados de Estados Unidos-. Además, según informes, Norcorea prepararía una tercera versión de este misil, capaz de llegar hasta San Francisco y Chicago.
Corea del Norte ya ensayó por primera vez su misil de largo alcance Taepodong-2 en 2006, el mismo año en que se animó a sorprender al mundo con un ensayo nuclear. Sin embargo, el potente misil explotó al cabo de 42 segundos.
El anuncio de Pyongyang es visto como un intento arriesgado de presionar a la administración del presidente estadounidense, Barack Obama, y a Corea del Sur y Japón, para que suavicen su postura con Corea del Norte.
Por su parte, el ministro surcoreano de Defensa, Lee Sang-Hee, urgió al vecino del norte a presentar pruebas para demostrar que se prepara el lanzamiento de un satélite y no de un misil.
"Independientemente de que el norte lance un satélite o ensaye un misil de largo alcance, sería una amenaza a la seguridad del Sur, porque la tecnología utilizada apunta a lo mismo", señaló Lee Sang-Hee frente al Parlamento. Varios analistas manifestaron que aunque esto pueda ser cierto, de todas formas Pyongyang no posee la tecnología suficiente como para fabricar una cabeza nuclear tan pequeña como para instalar en un misil.
Pero es verdad que "si se coloca una cabeza nuclear en lugar de un satélite, entonces se trata de un misil de largo alcance. El norte lo que quiere demostrar es su capacidad de alcance", consideró Beak Seung-Joo, del Instituto Coreano de Análisis de Defensa.
Aunque Pyongyang no precisó cuándo tendrá lugar el lanzamiento del artefacto, y los analistas están divididos sobre si esto sucederá en días o semanas, Beak dijo que lo más probable es que se produzca en torno al 8 de marzo, fecha de las elecciones legislativas en Corea del Norte.
El lunes, Corea del Sur denunció que su vecino completó el despliegue de misiles de mediano alcance capaces de cubrir 3.000 kilómetros, distancia suficiente como para llegar a gran parte de Asia.
Más repercusiones. Las críticas a Corea del Norte también llegaron desde otros frentes. Japón "invitó" ayer a Pyong-yang a no realizar acción alguna que pueda poner en riesgo la paz en la región.
"El gobierno japonés llama a Corea del Norte a abstenerse de cualquier iniciativa que pueda poner en riesgo la paz y la seguridad en la región", afirmó en una conferencia de prensa el jefe de gabinete, Takeo Kawamura. "Tendremos bajo control eventuales desarrollos", agregó.
Desde China, un vocero del Ministerio del Exterior, que no quiso ser identificado, sostuvo que "las discusiones de los seis -sobre el desarme nuclear de Pyongyang, que incluyen a las dos Coreas, China, Japón, Estados Unidos y Rusia- están dando avances y auguramos que las partes interesadas prosigan en esa vía".
China espera que "todas las partes continúen trabajando por la paz y la estabilidad de la península coreana y en toda la región", agregó el vocero.
También hubo críticas desde Francia, donde el portavoz de la cancillería, Eric Chevalier, instó a Norcorea a no realizar el lanzamiento espacial porque "contribuiría al desarrollo de sus capacidades balísticas".
Situación. La determinación norcoreana, así lance un cohete o un misil, es -según analistas- un claro aviso del descontento que generó en Pyong-yang la decisión del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, de adoptar una línea dura con el Norte desde que llegó al cargo, hace hoy un año exacto. El régimen de Kim Jong-Il incrementó en los últimos tiempos la retórica contra Seúl, y señaló, en varias oportunidades, que está "totalmente preparado" para la guerra.
Durante su gira por Asia de la semana pasada, la flamante secretaria de Estado, Hillary Clinton, lanzó una seria advertencia a Corea del Norte para que cumpla con el compromiso de desmantelar su programa nuclear.
"Instamos al Gobierno de Corea del Norte a que abandonen las provocaciones verbales, que son de poca ayuda y poco fructíferas", sostuvo Clinton en Corea del Sur.
Las dos Coreas permanecen técnicamente en guerra, ya que el conflicto (1950-1953) finalizó con una tregua, no con un tratado de paz.
Misión de la NASA se hundió en la Antártida
Washington | Mientras la tensión crece en la península coreana por el anuncio del lanzamiento de un presunto satélite norcoreano, la NASA se lamentó ayer por la pérdida de otro de estos artefactos.
El módulo que transportaba un satélite para detectar las emisiones terrestres de dióxido de carbono, responsables del efecto invernadero, no se separó del cohete que lo impulsaba y cayó ayer cerca de la Antártida. El hecho hizo fracasar una misión que costó 278 millones de dólares.
Antes de esta decepción en la investigación científica sobre el clima, el satélite había sido lanzado con éxito desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea, en California a bordo de un cohete Taurus XL, según imágenes transmitidas por la agencia espacial estadounidense (NASA).
No obstante, tras "varios minutos en vuelo, los directores del lanzamiento declararon una contingencia cuando los propulsores fallaron en separarse adecuadamente" del módulo satelital, señaló la NASA.
"El vehículo no tuvo suficiente impulso para alcanzar la órbita y cayó en el océano cerca del continente antártico", dijo en conferencia de prensa John Brunschwyler, encargado del programa del cohete Taurus -fabricado por la firma Orbital Sciences Corp.- que transportaba el satélite.
"Todos en el equipo estamos decepcionados a un nivel muy personal, estamos muy disgustados con los resultados", añadió. Era la primera vez que la NASA utilizaba un cohete Taurus para poner uno de sus satélites en órbita, pero Brunschwyler insistió en que el sistema había tenido un registro casi perfecto de 56 vuelos previos sin que se detectara ningún problema.
"El lanzamiento no tuvo complicaciones", dijo el portavoz del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en Pasadena (California), Alan Buis. "El ascenso estaba bastante avanzado", a la altura del Océano Pacífico, cuando se declaró la "contingencia", dijo Buis.
El satélite, bautizado Observatorio Orbital de Carbono (OCO) tenía como misión hacer un mapeo completo de las emisiones terrestres, tanto de origen humano como natural, de CO2, el principal gas de efecto invernadero vinculado al calentamiento global.
Los datos obtenidos por el satélite OCO ayudarían a los científicos a proyectar con mayor exactitud los aumentos de emisiones de CO2. AFP
La cifra
6.700 Son los kilómetros que puede alcanzar el misil de Corea del Norte Taepodong-2, con capacidad de llegar hasta Alaska.