RENZO ROSSELLO
Luego de la fuga masiva del Hogar Desafío del INAU los funcionarios acordaron una "hoja de ruta" con el Directorio. Pero la tensión volvió exactamente 24 horas después. Otros 20 internos se amotinaron en el centro de derivaciones del instituto.
"Lo que rescato es que estamos terminando sin lesiones y sin fugas", dijo Andrés Tomasina, director de división del Interj ayer a las 21.15. Para entonces el motín protagonizado por 20 adolescentes de entre 15 y 17 años en un módulo del Hogar Puertas estaba controlado.
El motín estalló a las 20 horas, exactamente 24 horas después del incidente en el Hogar Desafío que terminó con la fuga de otros 20 chicos. Para controlarlo el INAU debió apelar a la Policía que, luego de intensas negociaciones, requisó varios "cortes" que habían servido a los internos para amenazar a los funcionarios.
"No hubo roturas dentro del local, por eso no será necesario trasladar a los chicos", explicó Tomasina.
El jerarca no quiso dar detalles sobre la causa del incidente. "Hay una investigación en marcha, prefiero no hacer especulaciones", señaló al ser consultado sobre el extremo.
De todas formas el funcionario no descartó una suerte de efecto contagio respecto de lo ocurrido el lunes en el otro centro del Interj.
El Hogar Puertas aloja en forma transitoria a adolescentes que cometieron delitos, los que en su mayoría son derivados más tarde a alguno de los centros de la Colonia Berro. También es centro de ingresos para menores que están en otras situaciones y requieren de la atención del INAU. "Tenemos situaciones bien distintas en este lugar", señaló Tomasina.
El jerarca aseguró que durante el incidente no hubo ningún funcionario lesionado, ni tampoco internos. De todas formas los jóvenes que participaron del motín eran sometidos anoche a revisión médica.
"Se actuó en tiempo, la Policía actuó correctamente, por esa razón no tenemos lesionados", dijo Tomasina, satisfecho con la intervención.
Pero apenas unas horas antes el sindicato de funcionarios del INAU y el directorio estuvieron reunidos. Hasta entonces el foco de preocupación era lo ocurrido el lunes en el Hogar Desafío. Cuando los dirigentes sindicales llegaron a esa reunión tenían toda la intención de entregarle las llaves del centro al directorio del INAU.
situación crítica. Así lo definen los funcionarios del área del Interj (Instituto de Rehabilitación Juvenil) que dirige el padre Mateo Méndez y al que pertenece el Hogar Desafío.
Este hogar aloja a menores de 15 años que fueron internados por el sistema judicial juvenil por distintos delitos. Según dijeron fuentes del sindicato a El País casi la mayoría de los veinte evadidos "se conocían afuera, habían hecho varias rapiñas y funcionaban como una bandita".
La compleja situación fue el tema central de la reunión realizada ayer entre el gremio y los titulares del instituto. "Hubo un preacuerdo que vamos a saber si funciona cuando se den las situaciones concretas. Lo primero es la situación de Desafío, y después cuestiones más generales del Interj", señaló el dirigente sindical Joselo López.
Por lo pronto, el sindicato de INAU programó una reunión con la Secretaría de la Presidencia de la República para mañana. El planteo que llevarán es que se habilite la contratación de 100 nuevos funcionarios con perfil técnico, principalmente destinados a reforzar el Interj.
Como parte del acuerdo también se estableció que varios de los chicos que fugaron y que padecen cuadros patológicos, recibirán atención psiquiátrica antes de ser reintegrados al centro. Uno de estos jóvenes, indicaron, fue el que atacó al funcionario y le ocasionó la herida en el cuello.
Más allá de estos puntos de acuerdo, persiste la advertencia de los funcionarios sobre el abandono del local. "En caso de que no estén dadas las condiciones para mantener la integridad física de los trabajadores, se abandona el puesto y, lisa y llanamente, les vamos a entregar la llave a las autoridades", aseguró López.
Por último, el sindicato se propone responder ante la Justicia por el director del Hogar Desafío, Luis De León, que objetó el ingreso de un menor el domingo pasado aduciendo que el centro ya no tenía capacidad. "Lo que nosotros vamos a plantear cuando se lo cite a es que la negativa al ingreso fue en el marco de una medida gremial", señaló López.
El entredicho con uno de los jueces de Adolescentes ocurrió el domingo pasado. Ese día el magistrado especializado había dispuesto la internación de un adolescente que ya había protagonizado una fuga del Hogar Desafío. El centro, que tiene según los funcionarios una capacidad locativa para 16 internos, ya tenía 24. Por esta razón el director del hogar rechazó el nuevo ingreso. "Durante 24 horas tuvimos 25 y luego fue derivado a otro centro", indicó López.
De León prestó declaraciones en la comisaría y puede ser citado a la sede judicial.
Jóvenes en conflicto con la ley
Según datos del INAU, presentados en la Memoria Anual 2008, al 31 de diciembre pasado había en la órbita del Interj 449 jóvenes a disposición de la Justicia: 128 de ellos con privación de libertad, 17 en los centros de internación transitoria, 20 en régimen de semilibertad y 284 en programas de medidas no privativas de libertad.
Dentro del Programa de Medidas Privativas de Libertad, se implementa un plan de formación en Enseñanza Secundaria. A fines de 2008 se habían rendido y aprobado 81 exámenes.
En los programas de medidas no privativas de libertad, eran atendidos un total de 99 jóvenes en el interior.
"A tres milímetros de la yugular"
"A la hora de la comida, sobre las 19.30, se abalanzaron sobre los compañeros y ahí empezó todo. Hasta un rato antes reinaba una calma absoluta", contó Carlos Salaberry, un funcionario del hogar Desafío. En ese momento había 24 internos en el local de General Flores 3369. Y cuatro funcionarios, una mujer y tres hombres, para hacerse cargo de ellos. Fueron los que trataron desesperadamente de contener a los chicos. Uno de los funcionarios que intentaba cerrarles el paso a la puerta del fondo, Juan José Viera, fue herido con un afilado trozo de azulejo por uno de los jóvenes. "El corte le pasó a tres milímetros de la yugular", recordarían sus compañeros más tarde. Viera fue asistido en el Banco de Seguros y dado de alta poco después. Ahora tiene licencia médica, al igual que otro funcionario que luego del motín padeció una crisis nerviosa.