Digno de una tragicomedia fue lo que le pasó a Michelle Bachelet durante su reciente visita a Cuba.
La presidenta de Chile había declarado que recorrer la isla caribeña era colmar un viejo anhelo a la vez que una buena ocasión para practicar una diplomacia directa que reportaría importantes frutos a su país.
A pesar de los reclamos de la oposición en Santiago y de los ruegos de los defensores de los derechos humanos, Bachelet se negó a reunirse con los disidentes, lo cual causó una profunda decepción dentro y fuera de Chile.
Tan grande fue la satisfacción del gobierno cubano ante esa negativa que a Bachelet se le otorgó el premio mayor: la entrevista personal con Fidel Castro.
El encuentro se concretó con todos los honores. Una foto, testimonió la entrevista. Pero no bien concluida la charla, Fidel Castro escribió un mensaje criticando a Chile por mantener a Bolivia privada de su salida al mar ("es una humillación histórica", expresó) y reclamándole un cambio de actitud en la materia.
A Bachelet, que todavía estaba en recorrida por Cuba, le costó mucho digerir tan gruesa píldora, ya que la política chilena con relación a Bolivia y sus aspiraciones marítimas, se ha mantenido inalterada a pesar de los cambios de gobierno, con el apoyo de prácticamente todas las fuerzas políticas del país.
De regreso a Santiago, Bachelet informó a la prensa que se quejó ante su colega, Raúl Castro, por el exabrupto de su hermano Fidel (quien aun ocupa el cargo de secretario general del partido comunista), pese a lo cual debió soportar los embates de la oposición chilena que calificó de "lamentable" el desaire sufrido por la presidenta y de "desastroso" el saldo de su publicitado viaje a Cuba.
Desde la propia isla, hablando en forma anónima, un disidente le recordó a Bachelet la conocida fábula en la cual un cisne resulta aniquilado por el alacrán al que, con bondadosa ingenuidad, ayudaba a cruzar un río.
"Fidel es como un alacrán", dijo, "nunca se puede confiar en él".
Una moraleja que la presidenta Bachelet aprendió esta vez en carne propia.