Los apicultores de Flores continúan movilizándose apuntando a sensibilizar a los agricultores acerca del mal uso de plaguicidas e insecticidas, que les han hecho perder 3.400 colmenas, según publicó Ecos Regionales.
Los apicultores pidieron apoyo al Comité de Emergencia de Flores y criticaron la inoperancia del director de los Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y la pasividad de las autoridades de la secretaría de Estado.
Ya se están movilizando en las rutas departamentales y no descartan otras acciones.
La Comisión Nacional Honoraria Apícola declaró al sector en emergencia, debido a la alta mortandad de unidades productivas como consecuencia de la sequía. A ello, encima, hay que sumarle la mortandad provocada por los herbicidas, como es el caso del glifosato y de insecticidas que se aplicaron para frenar la langosta.
Boris von Zakrzewski, apicultor de Flores, dijo a Ecos Regionales que el insecticida usado para controlar la langosta "mata las abejas y tiene un efecto residual de 24 días".
Según aseguró el productor, "se trata de un producto muy tóxico; en Europa está prohibido, pero lo más increíble es que en el Uruguay el MGAP lo autorizó. No puede ser que en los países desarrollados esté prohibido y no se piense que en Uruguay hay mucha gente que vive de la apicultura y ese rubro es su único ingreso".