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Narcotráfico. Un empresario, un financista y un alto ex jerarca policial involucrados en la red desarticulada en Maldonado. Planeaban vender en US$ 2,6 millones la lidocaína a traficantes | También según informe sobre la cocaína en región | Informe de ONU: Colombia es el mayor productor
MALDONADO | MARCELO GALLARDO
Un empresario, un financista, un alto oficial retirado de la Policía, un ex marino, un comerciante de la frontera y un traficante de armas eran el eje de la red de narcos desarticulada. Ya hay cinco procesados, un detenido y un prófugo. El caso sigue.
La investigación reservada de la Policía Antidrogas arrancó en agosto de 2008. Las sospechas recayeron entonces sobre el hombre detenido ayer, de iniciales J.F., conocido por su afición a las armas y aún al comercio de las mismas. Cuando los investigadores de la Brigada Nacional Antidrogas (BNA) comenzaron a prestarle atención pronto hallaron indicios de una intensa actividad ilegal.
Los siete meses de investigación finalmente dieron frutos el miércoles pasado, cuando los efectivos de la BNA lograron incautar media tonelada de xilocaína o clorhidrato de lidocaína -un anestésico local utilizado para el "estire" de la cocaína y que integra la lista de los 21 precursores químicos controlados por su uso en la fabricación de la droga- en un local de Montevideo.
TRAMA COMPLEJA. Un empresario, L.T.K, dueño de un pequeño laboratorio fue el importador de los 750 kilos de lidocaína con los que la red planeaba surtir a narcotraficantes brasileños. La operación era financiada por F.P., un hombre que además tenía los contactos con los brasileños para cerrar el negocio. En esta fase también se incorporó un prestamista que operaba desde la Ciudad Vieja y que aún se encuentra prófugo.
Junto al ahora detenido J.F.A. y a un comerciante de la fronteriza ciudad de Río Branco, A.O.V. comenzó a formarse el complejo entramado que planeaba un negocio millonario: vender una sustancia que era comprada a unos 30 dólares el kilo en el mercado legal y vendida a unos 3.500 dólares el kilo.
El esquema de la organización se completaba con un ex jerarca policial y un ex marino. El inspector mayor (retirado) Alexis González, que en la administración pasada estuviera al frente de la Escuela Nacional de Policía, y el ex marino J.D.B., los que se ocupaban de la seguridad de las operaciones.
Los investigadores comenzaron a confirmar sus sospechas cuando J.F.A., residente en Maldonado, comenzó a mantener intensos contactos y de pronto la palabra "tarrina" se integró de lleno a su léxico.
Según se pudo establecer más tarde, la luz verde se encendió cuando los "socios" lograron tentar al empresario L.T.K., cuyo laboratorio venía en pérdidas luego de concretar algunos malos negocios con el Estado.
FRONTERAS. Cuando la operación ya estaba concretada, comenzaron a hacer su parte los hombres que tenían contactos en las fronteras de Rivera y de Río Branco.
Los intermediarios con los narcos brasileños fueron el inspector González y el prestamista apodado "El Gordo", en Rivera, y en Río Branco fue A.O.V. y el fernandino J.F.A., que había residido un tiempo en esta frontera y al igual que su colega tenía abundantes contactos al otro lado de la frontera. Fuentes del caso señalaron que este último es considerado un individuo peligroso, tanto por su afición a las armas como a las drogas.
A este grupo de "intermediarios", que se encargarían de transar con los traficantes norteños se unió el ex marino J.D.B., que en el momento de ser capturado cargaba algunas bolsas con la sustancia desde la casa de González para llevarlas hasta Rivera.
Algo que sorprendió a los investigadores fue el holgado nivel de vida que llevaba el oficial retirado, mucho más allá de las posibilidades de una jubilación policial.
En el momento de ser interrogado en la sede judicial el inspector mayor retirado les recordó a los funcionarios que poseía un antecedente penal. Había sido procesado en relación con el caso de asesinato del empresario Luis Ernesto González, un empresario asesinado en 1993, caso en el que varios policías fueron procesados y que reveló una extendida trama de corrupción.
Hasta el momento el juez penal de Maldonado, Federico Álvarez Petraglia, ha procesado al empresario L.T.K., al financista F.P., al comerciante riobranquense A.O.V. por un delito previsto en el artículo 31 de la Ley 14.294 de estupefacientes, en la hipótesis de importación, negociación y distribución de productos químicos incluidos en la lista de sustancias controladas. González y su socio el ex marino J.D.B. fueron remitidos por el artículo 57 de la Ley 17.016 de estupefacientes, por asistencia al narcotráfico. Se aguarda el fallo en relación con J.F.A. para hoy.
750 Es la cantidad de lidocaína importada que los integrantes de la red iban a vender a narcos brasileños por US$ 2.625.000
Los 750 kilos de lidocaína (o xilocaína) llegaron en 30 tambores en un vuelo de Lan Chile el 19 de enero pasado. El importador, el empresario ahora procesado L.T.K., había adquirido el producto en la India a un precio de US$ 24.000. La mercancía salió del recinto aduanero por el canal verde, esto es sin revisión física, y por concepto de tributos y tasas de importación pagó $ 174.211. A ello se le deben sumar los costos de flete y seguros, con lo cual el costo total de la operación ascendió a US$ 40.000, lo que representa unos US$ 50 por kilo.
Fuentes de la investigación indicaron que esta mercancía colocada en el mercado ilegal brasileño sube al precio de US$ 3.500 por kilo. En números fríos un negocio redondo.
El clorhidrato de lidocaína, también denominado xilocaína, es frecuentemente utilizado como anestésico local.
Al abrir los trámites de importación el empresario había declarado su propósito de exportar, total o parcialmente, la mercancía a Paraguay. Sin embargo no está claro de qué manera pensaba encubrir el desvío del producto que planeaba con sus socios vender a varias veces su valor a Brasil.
La lidocaína integra la lista de precursores químicos controlados, de acuerdo con un decreto de 2007. El laboratorio de L.T.K. será intervenido ahora por Salud Pública.
Durante 2008 se realizaron diez operaciones de magnitud contra el narcotráfico. Entre las más importantes se encuentra la Operación Pájaros Pintados, que permitió incautar 142 kilos de cocaína y desarticular una organización mexicana de narcos. Las operaciones Cancerbero I y II permitieron la incautación de 440 kilos de cocaína, pero asimismo la captura de una extendida red de traficantes uruguayos que habían iniciado el tráfico de la droga hacia Europa. Tal vez estas, junto a la Operación Chimed de agosto de 2007 que desarticuló una red colombiana, fueron las acciones antidrogas más importantes de los últimos tiempos. En materia de incautación de cocaína, según el informe de la Junta Nacional de Drogas (JND) para la Memoria Anual 2008, también marca un récord en el renglón cocaína: 818,552 kilos. En 2007 se habían confiscado 696,44 kilos, en 2006 471 kilos y en 2005 54 kilos. También en 2008 hubo récord de incautación de hojas de coca, la materia prima de la cocaína, con 19,72 kilos requisados. La pasta base de cocaína también marcó otro récord de incautación respecto de años anteriores; el año pasado se cerró con un total de 95,64 kilos.
Los cultivos de coca, materia prima con la que se fabrica la cocaína, aumentaron en un 16% en Bolivia, Perú y Colombia, según el informe anual presentado ayer en Viena por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de Naciones Unidas.
El informe que evalúa anualmente la lucha contra las drogas en todo el mundo señala que Venezuela es "uno de los principales puntos de partida" de las drogas ilegales que ingresan a Europa. A su vez señala que Europa, y en particular España, se han convertido en los principales destinos de la droga traficada.
El aumento más importante en el cultivo de coca se registró en Colombia durante 2008, según la JIFE, con un área sembrada que aumentó en un 27%. En Bolivia y Perú el organismo observó un crecimiento moderado que alcanza el 5%.
El consumo de cocaína también creció en Uruguay, según el informe anual de la JIFE. En su análisis regional del consumo, el organismo informó que Uruguay ocupa el segundo lugar después de Argentina en países con mayor cantidad de consumidores en América del Sur.
Después de los dos primeros puestos se ubican Chile, Bolivia, Perú y Ecuador. No obstante, la JIFE informa que los principales mercados de consumo de cocaína continúan siendo Estados Unidos y Europa, hacia donde parte el grueso de la producción ilegal de la droga.
El organismo autónomo de la ONU destacó su preocupación por el nivel cada vez mayor de "profesionalización" de las redes de narcotraficantes.
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