MADRID | AGENCIAS Y SERVICIOS
La crisis económica en España hace que los inmigrantes se sientan más acosados que nunca. Y la aparición de un documento que insta a policías de Madrid a atrapar un número determinado de "sin papeles" por semana, incrementa este temor.
La orden apareció clavada en el tablero de anuncios de la comisaría de Vallecas, un barrio madrileño. Esta establecía que los agentes deberían arrestar, como mínimo, 35 inmigrantes ilegales por semana. El documento salió a la luz a menos de una semana de que los sindicatos de policías españoles denunciaran presiones de la Jefatura Superior para atrapar "sin papeles" en Madrid.
El Ministerio del Interior desmintió esta directriz. El titular de esa cartera, Alfredo Pérez Rubalcaba, compareció esta semana ante la cámara de Diputados para explicar los logros de su departamento en la lucha contra la migración ilegal. En esa instancia Rubalcaba, acosado por más de cuatro horas por los parlamentarios opositores, negó la existencia de un comunicado de esas características.
Rubalcaba sostuvo que "no existe ninguna instrucción (...) dictada por los responsables policiales para establecer cupos de inmigrantes ilegales a detener". Pero tanto extranjeros como sindicatos policiales, respondieron y denunciaron la existencia de la persecución.
"Esto no es un problema nuevo, es algo que pasa desde hace tiempo. Ahora se divulgó porque lo denunciaron todos los sindicatos policiales y porque se está aplicando más por la crisis económica que vive España", señaló a El País el presidente del Centro Uruguayo en Madrid, Ernesto Maidana.
España, que entró la semana pasada en recesión al registrar una contracción del PIB del 1% en el cuarto trimestre de 2008, vive "una problemática económica que hace que la gente se queje de que se dé trabajo a los inmigrantes cuando los propios españoles están desocupados", agregó el uruguayo.
El mercado de trabajo español fue uno de los más golpeados de la Unión Europea, con 3,32 millones de personas desempleadas en la actualidad.
Maidana, que vive hace 32 años en el barrio de Vallecas, "a pocas cuadras" de la comisaría en la que se encontró el comunicado sobre el cupo de inmigrantes por semana, afirmó que los uruguayos no son los más afectados por estas medidas.
"Persecución directa a compatriotas no puedo asegurar que exista. Más que nada por nuestros `rasgos`. Ellos suelen perseguir otro tipo de gente: ecuatorianos y bolivianos, con facciones (extranjeras) más marcadas, y negros", sostuvo el presidente del Centro Uruguayo. Sin embrago, Maidana manifestó que los uruguayos "pueden caer en controles de rutina que se realizan en centros de diversión, como discotecas". Éstos también se incrementaron desde que comenzó la crisis.
Según señalaron los sindicatos policiales, muchos agentes acuden a estaciones de autobús o metro y piden los documentos de identidad en forma arbitraria, guiándose por el color de piel o los rasgos físicos.
Si estos se encuentran en situación irregular, la policía pueden retenerlos por 24 horas, después los fichan y les entregan una orden de expulsión que en muchas ocasiones no llega a ejecutarse.
Además, según agregaron, se les recomienda a los agentes detener "prioritariamente" inmigrantes marroquíes, porque el procedimiento de repatriación es más fácil y menos costoso que el de los latinoamericanos.
Más persecución. Si hay un barrio que es vivo reflejo del flujo de migración en España, ese es Lavapiés. En pleno centro de la ciudad conviven latinoamericanos, africanos, asiáticos, árabes y españoles. En este barrio se pueden comer tapas españolas, arroz de la India, cuscús marroquí o arepas colombianas sin salir de la misma cuadra.
"No verás aquí un inmigrante sin papeles", dijo Abdel Kader, un jubilado marroquí de 72 años que lleva 40 viviendo en España. "Tienen miedo de salir a la calle", agregó. Muchos de ellos están sin trabajo. El tornado de la crisis elevó la tasa de extranjeros desempleados a casi 22%.
"Se ponen (los policías) a las siete de la mañana en la estación de metro y piden los papeles a todo el mundo. Me piden los papeles a todas horas, para desayunar, para almorzar, para cenar. Es un constante acoso", comentó Santo Aybar, un dominicano de 33 años.
"La delincuencia es una cosa y la inmigración es otra", señaló Ahmed Alimi, un marroquí de 48 años que hace 20 vive en Lavapiés. "Aquí hubo muchos policías en los últimos meses, pero cuando la prensa denuncia lo que está ocurriendo se van, nos dejan en paz durante unos días y luego vuelven".
"Nos tratan como basura, como si fuéramos delincuentes. Los españoles se creen que nunca inmigraron", añadió.
En España residen casi 5 millones de inmigrantes, el 11% de la población. Durante 2008, 10.616 extranjeros residentes en España fueron expulsados por no tener papeles en regla, un 12% más que en 2007.
Gobierno socialista va contra los "sin papeles"
Madrid "Es evidente que hay un endurecimiento en el tratamiento de la inmigración``, señaló Raúl Jiménez del colectivo de ecuatorianos Rumiñahui en Madrid. Para algunos grupos de inmigrantes la presión policial se incrementó desde hace meses y aseguran que es sólo un síntoma más de otra realidad más amplia y preocupante: el endurecimiento de la política de extranjería del gobierno socialista español.
El ejecutivo aprobó un plan de retorno voluntario para que inmigrantes desempleados regresen a sus países y anunció una reforma de la ley de extranjería, que, de salir adelante, podría restringir los criterios de reagrupación familiar y permitiría aumentar el plazo de retención de 40 a 60 días para los indocumentados. afp