Actividad física en lugar de fármacos

| Una caminata activa actúa como una polipíldora natural El ideal es caminar seguido de 100 a 120 pasos por minuto

Eduardo Casanova

Hasta hace no mucho se entendía que sólo el ejercicio enérgico era bueno para la salud, pero últimamente varios estudios demostraron que la simple caminata, bajo ciertas condiciones, aporta los mismos beneficios que un ejercicio más intenso como trotar o correr.

Se llama "caminata activa" al desplazamiento continuo, no interrumpido, y a una velocidad mínima. No es suficiente desplazarse durante el día en trechos cortos interrumpidos, ni realizar caminatas a un ritmo excesivamente lento o cansino. Es preciso alcanzar, de modo progresivo, una velocidad de entre 100 y 120 pasos por minuto, durante un período de tiempo no inferior a los 30 minutos. El ideal es llegar a los 45 o 60 minutos, repitiéndolo al menos, cinco veces por semana.

El hecho de haber cuantificado los citados estándares de ejercicio físico, al relacionarlos con los resultados estadísticos saludables comprobados, hizo comparar estos efectos con los obtenidos por fármacos que se administran para conseguir los mismos beneficios. De este modo la "caminata activa" puede actuar como una especie de "polipíldora natural" que tiene las ventajas de ser barata, placentera desde el punto de vista psicológico, no requiere de habilidades especiales, y casi no presenta riesgos ni efectos secundarios indeseables.

Los primeros beneficios comprobados de este tipo de ejercicio cotidiano se determinaron principalmente a nivel de la salud del corazón y del endotelio de las arterias. Se observó que se obtenían resultados preventivos de patología, tan eficaces como los que se buscaban mediante la administración de diferentes fármacos.

Si bien para combatir el sobrepeso no puede prescindirse de una dieta hipocalórica, baja en grasas y harinas, el ejercicio físico resulta un complemento imprescindible, y resulta además el principal condicionante para limitar el riesgo cardiovascular. Mejora el balance entre demanda y oferta de oxígeno, al aumentar el flujo coronario y disminuir el consumo miocárdico de oxígeno.

Lo que ocurre para la obesidad se aplica también para el control de la hipertensión arterial y para reducir los niveles del colesterol dañino para el endotelio arterial.

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José Mazzini 2957

Sensación de placer al liberar endorfinas.

La caminata es más agradable luego de practicarla durante 2 o 3 semanas. Ello se relaciona con una sensación placentera determinada por la liberación de endorfinas, que son sustancias generadas por el organismo, que reducen el estrés y disminuyen la ansiedad.

Para equilibrar el colesterol.

Se sabe que el ejercicio físico controla la cifras tensionales y corrige las dislipemias, potenciando el efecto farmacológico. No sólo desciende el "colesterol malo", sino que constituye uno de los pocos recursos para aumentar el HDL o "colesterol bueno", que protege las arterias.

Para la diabetes y la circulación.

Se demostró también que el ejercicio previene la diabetes y mejora su control, corrige la resistencia a la insulina y el hiperinsulinismo, favorece la síntesis de sustancias antiinflamatorias, evita formación de coágulos, al disminuir la adherencia de plaquetas y la viscosidad de la sangre.

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