Washington | Los investigadores comenzaron a remover los restos del avión de Colgan Air, que operaba un vuelo de Continental Airlines, caído en la noche del jueves sobre una casa de los alrededores de Buffalo, en el estado de Nueva York, y los indicios apuntan al hielo sobre las alas como posible causa del accidente.
De los primeros exámenes de las cajas negras del avión Bombardier Q400, que cayó causando la muerte de las 49 personas a bordo y una en la casa incendiada, se reveló que los pilotos habían notado la formación de hielo sobre las alas y la ventanilla de la cabina.
Los pilotos del vuelo 3407 habían puesto en acción un dispositivo anti-hielo, bajado el tren de aterrizaje (un minuto antes del desastre) y puesto los alerones en posición de tocar tierra, cuarenta segundos antes del accidente. Pero, después de estas maniobras, señalan las cajas negras, el avión comenzó a vibrar violentamente, obligando a los pilotos a retraer el tren de aterrizaje.
El avión cayó sobre la localidad de Clarence, golpeando de lleno el techo de una casa. Dos personas que se encontraban en la vivienda lograron escapar del fuego sin heridas graves.
Un investigador dijo que el avión cayó de plano sobre la vivienda y estaba orientado en sentido contrario al aeropuerto donde debía aterrizar. Steve Chealander indicó que el vuelo de Continental no cayó en picado sobre la vivienda, como pareció en un principio.
Chealander agregó que el vuelo de Newark, en Nueva Jersey a la ciudad neoyorquina de Buffalo recibió autorización para aterrizar en una pista con dirección al sudoeste. Empero, el aparato se estrelló con la nariz dirigida hacia el noreste.
El investigador agregó además que la naturaleza catastrófica del accidente significa que podría demorar tres o cuatro días la completa retirada de los restos humanos esparcidos entre los escombros. ap y ansa