CIUDAD DEL VATICANO | AGENCIAS
Benedicto XVI condenó con firmeza ayer a quienes niegan el Holocausto y confirmó que visitará Israel, en un gesto hacia los judíos tras la conmoción creada por la reintegración a la Iglesia de un obispo lefebvrista que niega este crimen.
"Negar o minimizar ese crimen (el Holocausto) es intolerable e inaceptable", dijo Benedicto XVI al recibir en el Vaticano a unos 60 miembros de la delegación de la Conferencia de Organizaciones Judías Estadounidenses, liderada por el rabino Arthur Schneier.
Los rabinos estadounidenses recibieron con favor las palabras de Benedicto XVI. "Ningún observador equilibrado podría haberle pedido al Papa más de lo que nos ha dicho hoy en su elocuente discurso", dijo David Rosen, agregando que el pontífice "dejó claramente fuera de toda duda que quien expresa opiniones negacionistas no está admitido dentro de la Iglesia".
Fue el primer encuentro del Papa con dirigentes judíos después de la crisis generada a fines de enero por el levantamiento de la excomunión al obispo ultraconservador británico Richard Williamson, que niega el Holocausto y la existencia de las cámaras de gas en las que murieron unos seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
"La Iglesia está profundamente comprometida con el rechazo del antisemitismo", afirmó el Papa. "Estamos profundamente tristes por el comportamiento de aquellos que han hecho sufrir a vuestros hijos y pido perdón", agregó tras recordar que repetía las mismas palabras pronunciadas por su predecesor Juan Pablo hace nueve años frente al Muro de los Lamentos de Jerusalén.
"Hago mía sus oraciones: `Señor de nuestros padres, que escogiste a Abraham y a sus descendientes para llevar tu nombre a las naciones. Estamos profundamente tristes por el comportamiento de aquellos que en el curso de la historia han causado sufrimiento a tus hijos y, al pedir perdón, nos comprometemos por una auténtica fraternización con el Pueblo de la Alianza", afirmó.
Los representantes de la comunidad judía estadounidense subrayaron asimismo que el encuentro de hoy con Benedicto XVI fue "un momento especial, en el que más allá de la oportunidad de oír sus palabras, nos ha sido posible ver también la sinceridad con las que las ha pronunciado".
Ante los representantes de las mayores comunidades judías estadounidenses, indignadas por la reintegración de Williamson, el Papa confirmó que visitará Israel.
"Me estoy preparando para viajar a Israel, una tierra que es santa para los cristianos así como para los judíos, ya que las raíces de nuestra fe se encuentran allá", afirmó el pontífice.
Por primera vez el Papa confirmaba públicamente la preparación del delicado viaje, que según fuentes de prensa podría realizarse a mediados de mayo e incluir etapas en Jerusalén, Belén y Nazareth. El jefe de la Iglesia católica había manifestado en varias ocasiones su deseo de visitar los lugares donde vivió Cristo pese a las dificultades políticas y logísticas del desplazamiento.
Las relaciones entre la Santa Sede y el Estado de Israel se complicaron después de que el Rabinato israelí rompiera relaciones el 28 de enero por la decisión papal de rehabilitar a Williamson. Además de otros asuntos que generan fricciones entre los dos Estados, como el proceso de beatificación del papa Pío XII, acusado de haber guardado silencio ante el Holocausto de los judíos.
REACCIÓN. La organización israelí que recuerda a las víctimas del Holocausto, el memorial Yad Vashem de Jerusalén, aplaudió "las declaraciones inequívocas" del Papa Benedicto XVI con las que condenó la negación del genocidio.
"La clara condena por parte de la Iglesia de toda forma de antisemitismo debe ser saludada", afirmó el director de Yad Vashem, Avner Shalev.
Eluana
Eluana Englaro, cuya muerte el lunes tras 17 años en coma desató un debate nacional sobre la eutanasia, fue enterrada ayer en la localidad de Paluzza tras una ceremonia religiosa.
Beppino, padre de Eluana, que combatió por más de diez años para que le autorizaran a retirar la alimentación artificial a su hija y fue acusado de homicidio por la Iglesia Católica, no asistió a la ceremonia. "No he cambiado de opinión sobre la Iglesia, a la cual he querido tener siempre por fuera de ciertos asuntos. Pero escuché la opinión de mi hermano y una vez más trato de hacer algo bueno por mi hija", contó Beppino al diario Il Corriere della Sera. AFP