Pakistán recoció ayer por primera vez que hay una trama paquistaní en los atentados de Bombay del pasado noviembre. Al anunciar la detención de seis miembros del ilegalizado Lashkar-e-Taiba involucrados en ellos, el responsable del Ministerio del Interior, Rehman Malik, admitió que aunque "los hechos se produjeron en India, parte del complot se urdió en Pakistán". "Hemos iniciado acciones legales contra los cerebros y organizadores de los ataques por complicidad, complot y planificación", anunció Malik durante en una conferencia. Seis de ellos están ya detenidos y otros dos en búsqueda.
Pakistán ha dicho desde el principio que quiere juzgar a los responsables y se niega a su extradición como pide India. El gesto, bien recibido en Nueva Delhi, constituye un giro importante en la política de negación con la que Islamabad reaccionó inicialmente a los ataques que dejaron 173 muertos y 327 heridos.
Así cuando el presidente, Ali Zardari, aseguró que su país ofrecía "toda su cooperación" para encontrar al resto de los responsables, el Gobierno indio reaccionó con escepticismo. "Los atacantes salieron de Karachi en un barco alquilado en la provincia de Baluchistán", declaró Malik confirmando las sospechas indias. El ministro citó como "cerebro" de la operación a Hamad Amin y también dijo que se había detenido a Zarrar Shah, el militante de Lashkar-e-Taiba que envió un e-mail en el que esa organización islamista violenta se responsabilizaba de los atentados. Desde el pasado diciembre, decenas de militantes de Lashkar y otros grupos afines han sido puestos entre rejas ante las presiones indias e internacionales.
Malik trató de quitarle importancia al hecho de que los terroristas usaran el suelo paquistaní mencionando que también usaron otros países, como por ejemplo España de donde se enviaron los US$ 238 con los que se alquiló un dominio Internet para facilitar la comunicación de los implicados. Entre los detenidos hay además un paquistaní residente en Barcelona, Javad Iqbal.
Es la primera vez que Pakistán admite que un atentado cometido en el extranjero se ha gestado en su territorio. Queda por ver ahora cuáles van a ser las consecuencias para el aparato de seguridad paquistaní, al que no sólo India sino numerosos analistas extranjeros responsabilizan de manipular, cuando no crear directamente, a muchos de los grupos militantes que han terminado actuando bajo el paraguas de Al Qaeda. EL PAÍS DE MADRID