Viernes Hijos

La relación se vive al tope, pero no sobrevive al invierno. No suelen pelearse, no da el tiempo, viven a pleno las 24 hs.

Ana María Abel

Lic. Ciencias Familiares

Adolescentes y los noviazgos de verano

Nuestras playas aún están llenas. Los fines de semana las invaden además, veraneantes de primer mes del año quienes, reintegrados ya al trabajo con esas escapadas paladean una miniextensión de días dorados y reparadores. Se ven familias enteras y parejas maduras. Otras, muchas muy jóvenes a quienes ciertas actitudes delatan que son relaciones "de una noche de verano". Se han conocido y puesto de novios en las vacaciones.

Muchos padres tenemos la experiencia de que los noviazgos de los muy jóvenes suelen iniciarse en la época estival. ¿Llegarán al invierno? Quizá. Pero pocos al próximo verano. ¿Por qué darles tanta importancia?

Nos preocupan esos noviazgos porque acaban de conocerse y se permiten hacer cosas de novios. No tienen la madurez de situar la atracción física en el marco de las exigencias del amor verdadero. Los alegres noviazgos de verano son para los adolescentes una personificación de la libertad que anhelan sin saber exactamente en qué consiste. Aún no han elaborado y hecho suyo el inseparable binomio libertad-responsabilidad.

En vacaciones a los adolescentes les sobra el tiempo. No suelen tener horarios, trasnochan, y si todos sus amigos tiene "amigovia/o" ¿cómo van a ser los únicos que no presuman de una conquista? Y sucede que el calor se les sube a la cabeza y termina calando en el cuerpo.

Para los novios de verano todo es lindo y divertido. Los días enmarcados por playas, tardes libres, helados y noches largas aportan muevas sensaciones, sentimientos contradictorios, verdades y mentiras. No suelen pelearse: no da el tiempo. Las 24 horas son para descubrir lugares nuevos, sentarse en las rocas y mirar el mar, hacer picnics, bailar la música de moda, usar ropa blanca, fresca y limpia en irrepetibles fines de semana.

Los novios del verano son inconscientemente felices: no llegarán al estrés del liceo o del trabajo. Todo es aprovechado a tope pues intuyen el fin. Como símbolo de ese amor veraniego lucirán durante unos meses pulseras artesanales en la muñeca o el tobillo y las fotos correrán por Facebook.… hasta que el otoño se las lleve. A ellas y al calor.

Noviazgos prematuros con la pretensión de amar antes de tiempo son amores narcisistas o de posesión destinados de entrada al fracaso. ¿Por qué inquietarnos?

Preocupémonos más bien de no dejar pasar el próximo invierno sin descubrir a nuestros enamorados hijos el rostro del amor duradero: el que sabe de entrega y sacrificio para el logro de un proyecto común y busca primero el bien del otro.

flia@iuf.edu.uy

Armonizar familia y trabajo.

Últimamente los especialistas dicen que hay que armonizar la vida profesional y la familiar para no dañar a todos, también a las empresas. Se pone a las mujeres ante la disyuntiva de dejar el trabajo, antes que arriesgarse a perder al marido y a los hijos.

En busca de la masculinidad perdida.

En EEUU hay más de 200 departamentos universitarios de Men`s Studies. Tratan de esclarecer la crisis de identidad del varón. El poeta Robert Bly inició un movimiento en busca de la masculinidad perdida. Confirma "la madre no puede redimir al padre: ambos son insustituibles".

Buscar tiempo para la pareja.

El papel más importante del hombre y la mujer casados es atenderse mutuamente. Las mujeres suelen preocuparse primero de los hijos porque lloran, y como el marido no llora no le preocupa. Hay que buscar tiempos para que el matrimonio pueda desarrollar su vida conyugal.

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