ALEJANDRO NOGUEIRA
Slip, como sustantivo, en inglés significa resbalón, error o desliz. Como verbo es bajar, decaer, deteriorar; slip off es "quitarse" y slip out "escabullirse".
Daniel Martínez se quitó el escenario de la tercera vía, un episodio más parecido a un resbalón en un piso enjabonado de un intento político abortado a minutos de nacer por sus propios impulsores y sus propios correligionarios. Le confirmó al ministro de Industria algo que ya sabía: los políticos no son bichos de fiar.
Con hidalguía Martínez se limitó a decir en su carta de escabullimiento que no se cumplieron los tres pasos acordados en aquel asado que lo reunió el 16 de enero -ha-ce apenas 25 días- con Enrique Rubio y Marcos Carámbula sin gritarles la traición a aquel pacto. Rubio agitó la tercera vía, a los cinco días se bajó de su candidatura y su grupo, la Vertiente, heredera de siempre difíciles equilibrios unificadores, catapultaron diez días más tarde al intendente de Canelones. ¿A la presidencia, una tercera vía? Decididamente no. Es a la candidatura a la vicepresidencia del Frente como escudero de José Mujica.
La jugada le aprieta los dedos de la otra mano a Danilo Astori porque en una elección interna Carámbula está en posición de captar votos no-Mujica de quienes se resisten a apoyar el ex ministro de Economía. La mesa quedó servida para la fórmula Mujica-Carámbula, especialmente después que el presidente Vázquez puso el mantel para esta postulación, ya cansado de estas internas y golpeado por su fallido impuso a la candidatura de Astori.
Martínez también mostró una flema inglesa, contradictoria con su temperamento sanguíneo y expansivo, hacia la interna de su partido, dividido porque, dijo en su carta, "unas/os entienden que dada las actuales circunstancias de polarización, no hay espacio ni tiempo para una tercera candidatura y que lo políticamente correcto es votar al compañero Astori".
No mencionó a los socialistas que se cortan una mano antes de votar por el ex ministro, sea porque lo prefieren a él o, como el menor de los males, a Mujica. El trance lo pasará el próximo sábado esta organización desdeñada por el presidente Vázquez y que ahora da la espalda a Martínez, el único dirigente de proyección que quedó en ese partido tras la acuosa inmolación de la ministra Tourné.
La renovación de las dirigencias política es muy difícil en todas las tiendas. La "nueva forma de hacer política que eche por tierra mezquindades y sectarismos" que proclama Martínez deberá esperar, -si llega algún día-, el recambio biológico.
Como bien dijo Mujica, el tiempo de las unanimidades en el Frente ya pasó; el último fue Vázquez, que pasará al panteón en el que ya está Líber Seregni, y con quien habrá que ver si, como ocurrió con el general fundador de la coalición de izquierdas, sigue realizando aportes para el país hasta el último aliento o si, desde 2010, se dedica a mover hilos políticos desde su consultorio para no perder parte de la escena a manos del líder del MPP.