Marcan rumbos

Una nota publicada en El País, exponiendo la verdadera dimensión del problema de la sequía, movilizó a Alberto Gramont, productor de Río Negro quien donó 500 mil kilos de alimento para ganado, a los desesperados productores de Florida.

Gramont, a diferencia del presidente Vázquez (quien sobrevoló en avioneta las zonas afectadas, sin contactarse directamente con los ganaderos), fue con su esposa por tierra y vio el drama en toda su dimensión: gente sumida en el llanto, gente arruinada, gente de trabajo en actitudes desgarradoras. Y entonces decidió ayudar con su donación, que ya estaba pronta para ser exportada. De inmediato. No co-mo el vacilante gobierno nacional que hace meses debió actuar y no lo hizo.

La actitud de Gramont desató una "catarata" de donaciones. Fue lo que hacía falta para despertar la emocionante solidaridad uruguaya frente a la tragedia de un importante sector de la población.

Alberto Gramont lo describió así: "Hoy fue una catarata de donaciones, gente que llamó desde Barcelona. Se ve que el uruguayo tiene espíritu solidario, mucho corazón y muchas veces lo que falta es el arranque. Después la gente se acopla cuando se trata de ayudar a otro que está en dificultades. Nuestra donación no fue tan importante, el monto en sí, sino por el hecho de haber despertado eso en la gente."

Estamos ante una actitud paradigmática. De esas que tanta falta hacen en encrucijadas como la presente. Gestos que movilizan a un pueblo, inspirado en lo que compatriotas hacen.

Hace pocos días, desde estas columnas recordábamos los héroes a veces anónimos, que son tan necesarios para mostrar rumbos de conducta en nuestra sociedad. Personajes inolvidables como Gustavo Volpe y hombres de hoy, como bomberos y policías, que se juegan enteros en el cumplimiento del deber. Como el valiente joven recién salido de la academia policial que no titubeó en enfrentar a veteranos delincuentes en Portones.

En estos momentos, Gramont y quienes le han seguido, marcan un rumbo. Son ejemplo y trazan trayectorias dignas de ser imitadas. Sin reparar en consideraciones especiosas, se lanzan a dar una mano.

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