Malas costumbres a la hora de comer

| La mayoría no desayuna o lo hace de manera insuficiente. Se consumen cereales refinados antes que integrales.

Es frecuente encontrar personas con muy malos hábitos alimentarios, ya sea por poco tiempo para cocinar, por estar muchas horas en el trabajo, por cansancio, por elegir siempre comidas rápidas con alto contenido de grasas saturadas y harinas refinadas.

Pero ¿cuáles son los malos hábitos más frecuentes?

Saltear la primera comida del día: el desayuno no se encuentra dentro de las conductas alimentarias habituales de la población o en el mejor de los casos suele ser nutricionalmente pobre.

Un desayuno saludable debe contener leche, yogur o quesos descremados, cereales o derivados, es decir, copos para desayuno o avena, pan integral, frutas o jugos de frutas.

Picotear durante el día y comer abundantemente en la cena: es frecuente observar que al estar muchas horas fuera de nuestros hogares picoteamos durante el día algunas galletitas o un sandwich, pero cuando llegamos a la hora de la cena se viene el descontrol.

No incluir una amplia variedad de hortalizas y frutas: las hortalizas y frutas frescas, de todos lo colores, son fuente de vitaminas, antioxidantes, ácido fólico (especialmente las hortalizas de color verde oscuro), minerales, fibra y fitoquímicos.

Consumir poco o nada de pescado: en el Río de la Plata no es frecuente el consumo de pescado por un motivo cultural, aunque también se presenta el inconveniente en cuanto a su precio y poco rendimiento. Los pescados y frutos de mar aportan nutrientes beneficiosos para la salud como vitaminas, hierro, selenio, zinc, fósforo, proteínas de excelente calidad y ácidos grasos esenciales.

Dejar de incluir lácteos después de la adolescencia: existe la creencia de que el calcio que éstos proporcionan ya no es necesario para el sistema óseo. La primera fuente alimentaria de calcio es la leche, el yogur y los quesos.

Incluir pocas legumbres: se acostumbra a consumirlas solamente en invierno, para la elaboración de cazuelas.

Consumir cereales y derivados refinados en lugar de versiones integrales, por ejemplo, arroz o pan blancos, en lugar de las versiones integrales.

No utilizar aceites vegetales: es habitual el consumo de manteca, margarinas o mayonesas. En realidad, no es que esté terminantemente prohibido consumir estos alimentos, pero hacerlo frecuentemente no favorece a la salud.

El alto consumo de sal: este hábito está arraigado en el Río de la Plata. Frecuentemente se pone demasiada sal en la comida antes de probarla y el salero no falta en la mesa.

EXTRACTO LA NACION. COM

Comerciales poco saludables.

Con mucho azúcar, gran cantidad de sal y poquísima fibra. Así de poco saludables son los productos que más se publicitan en revistas, según acaba de poner de manifiesto un estudio británico. Se investigaron 443 publicidades en las que frutas y verduras representaban el 1%.

Astronautas presentan osteoporosis.

Los astronautas que permanecieron 6 meses en la estación espacial perdieron fuerza en los huesos. La evaluación de 13 astronautas dio como resultado un deterioro que osciló entre un 14% y un 30% a nivel de la cadera. Algunos presentaron osteoporosis.

Los bebés nacen con sentido del ritmo.

Los bebés recién nacidos son capaces de detectar el ritmo de la música, según un estudio de la Universidad de Amsterdam en los Países Bajos. Estos descubrimientos sugieren que la `iniciación al ritmo`, un sentido para detectar el ritmo, es innata o posiblemente se aprende en el útero.

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