ALEXANDER LALUZ
Desde la primera canción, Martelo bigorna, queda bien claro que Labiata (2008) es un disco de síntesis y madurez estilística. Para lograrlo, Lenine conjugó dos elementos claves, tanto en lo compositivo como en la interpretación, que ya se escuchaban en varios de sus trabajos anteriores. Por un lado, la singular energía rítmica y el swing. Y por otro, la inteligente concepción de las melodías, letras y arreglos.
Dicho esto, uno podría imaginarse que Labiata es (casi) el mejor trabajo de Lenine. Pero en esa categoría, discos como O dia que faremos contacto, Falange canibal o In Cité, le llevan la delantera. Quizás, el mayor problema de Labiata, es el predominio de los lugares por sobre el riesgo, la experimentación. Aún así, esta obra logra ser un personal rescate (u homenaje) del valor estético y expresivo de la forma canción.