Florida | Alexis Trucido
El 29 de diciembre, la cabina de Antel de la localidad de Berrondo recibió un aviso. "El 31 de diciembre se cierra". Cuarenta y ocho horas después, dos funcionarios llegaron al lugar, retiraron el dinero y el material administrativo y así,"oficialmente" -no hay recibo ni documento mediante más que el aviso- el único centro de comunicaciones del pequeño poblado quedó clausurado, su funcionaria sin trabajo y el pueblo "sin línea".
Este no fue el único lugar que pasó por esta situación. Otros 12 agentes telefónicos -25 de Agosto, Arroyo de la Virgen, Cardal, Independencia, La Cruz, Palermo, Paso Castro, Pintado, Polanco del Yi, San Gabriel y Villa Vieja- fueron clausurados.
Recientemente, el diputado Carlos Enciso (Partido Nacional-UNA) realizó un duro planteamiento en la Cámara de Representantes frente a la resolución de Antel. Enciso solicitó al Directorio del ente que reconsiderara esta resolución y buscara una solución que contemple, tanto la situación en que quedan los agentes a quienes se les rescinde el contrato, como la que se genera en cada una de las localidades afectadas.
"Por un lado deja sin ingreso económico a doce agentes con una edad promedio de cincuenta años, en localidades donde el empleo no abunda", señaló.
Según Enciso, la medida "priva a estas localidades de un servicio social imprescindible como es el contar con servicios de teléfono y fax". Los centros atendían llamadas de urgencia, se podía apelar a ellos ante un corte de luz porque los teléfonos tenían baterías durables, y se podían recargar los celulares, ya que no hay tarjetas prepagas en los comercios del lugar.
"En la mayoría de estas localidades los agentes telefónicos son el único medio que tienen muchos de los habitantes de tener acceso a un teléfono", señaló Enciso.