MATÍAS CASTRO
A la hora de repasar lo que fue este año para el mundillo chismoso y farandulero, se me ocurre que fue bastante tranquilo. En términos generales, no vivimos grandes sacudones, jugosos escándalos, delitos o bodas impresionantes. Salvo excepciones.
Tuvimos el casamiento de Wanda Nara y su posterior embarazo. Probablemente esa, y la de Florencia de la V, fueron las dos bodas más importantes del Río de la Plata. Tal vez se podría incluir el casamiento de Waldo, aunque es un hecho más "importante" para Uruguay, ya que fue el famoso local cuya boda sonó más fuerte. Y Eunice Castro vivió un gran año, pegando el salto de carrera que merecía. No es difícil aventurar que la de Claudia Fernández, el año que viene, va a ser una de las ceremonias más sonadas del 2009.
Tuvimos a Brad Pitt y Angelina Jolie viviendo el parto más vigilado de la historia de la humanidad. No se me ocurre otro que se le pueda comparar en espectacularidad, ansias, acoso de la prensa y expectativas generadas. Hay que recordad que también marcó (o habría marcado) un récord en lo que tiene que ver con pago por fotos exclusivas: la revista People desembolsó 14 millones de dólares por las primeras fotos.
Tuvimos pocos escándalos. En Estados Unidos hubo poco arresto e ingresos a rehabilitación en comparación a lo que había sido el año anterior. Paris Hilton y Britney Spears se portaron bastante bien y Mel Gibson no apareció casi en los medios. Tampoco vimos grandes divorcios. El de Madonna y Guy Ritchie fue notorio, pero tuvo rumores y poco escándalo. Comparado con el de Paul McCartney el año anterior, fue intrascendente.
Si uno fuera "bienpensante" debería desear que el año próximo las cosas se sigan tranquilizando. Pero es preferible esperar más líos, escándalos, rumores y peleas. De lo contrario no es divertido.