El fútbol empareja las cosas

José Mastandrea

Lo de Villa Española es para el asombro. Perdió los puntos que había ganado en la cancha frente a Juventud de Las Piedras por no haber pagado una multa en UR que había fijado la AUF.

Algunos de sus futbolistas van a entrenar en bicicletas o motos. Otros, como no llegan a fin de mes con sus ingresos, optaron por las ocho horas laborales y se dedican a pintar o a hacer changas "de lo que sea".

No tienen implementos para trabajar decorosamente durante la semana.

No pueden hacer dobles turnos porque no hay nada para comer.

Deben esperar pelotas viejas cedidas por la Asociación para poder trabajar en el campo de juego. Por ahí hasta pueden ensayar alguna jugada y todo.

Su campo de juego es el peor del medio. Cancha pelada, tierra y piedra en las áreas, tribunas rodeadas por escombro y barro y por lo general, sin agua caliente para los jugadores después de cada jornada.

¿Cómo se explica entonces que en el primer tiempo ante Peñarol lo dominara, lo tuviera contra las cuerdas y estrellara dos pelotas en los caños?

Simple. Es fútbol. Y es la magia de este deporte. En la cancha no pesa lo de todos los días. Ni los sueldos ni las comodidades. A veces gana el corazón.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar