Las consecuencias del cambio climático se han convertido en una avalancha que arrasa con todo a su camino. Infinidad de sistemas físicos y biológicos se ven perjudicados por este fenómeno. Algunas poblaciones de animales y vegetales son víctimas ineludibles de esta situación, denunciada a gritos que se pierden en el vacío. En el último congreso de comunicación ambiental realizado en Córdoba, España, algunas personas se pusieron a discutir bajo la consigna "Vino y cambio climático". Allí, Pablo Campo, presidente de la Academia del Vino y del Congreso Mundial de Cambio Climático y Vino, dijo que existe un acotamiento de la etapa de maduración de la uva que provoca que cuando la fruta llega al grado alcohólico adecuado, aún no ha madurado. Además, asegura que el cambio climático no ha hecho más que modificar los patrones de las plagas del viñedo (bacterias, hongos y virus). Ya existen bodegueros de las 27 regiones vinícolas del mundo que hace años luchan por combatir el calentamiento, que cada vez perjudica más la calidad de los vinos. Estas empresas cultivan un total de 8 millones de hectáreas en el planeta y producen 282 millones de hectolitros de vino por año que se convierten en decenas de millones de dólares. Ellas ven desesperadas cómo la injerencia del hombre en la naturaleza asesina el negocio del fruto de la vid.