Los esfuerzos de la comunidad internacional para pacificar el este de la República Democrática del Congo se extendieron el sábado a Ruanda, cuyo presidente Paul Kagame recibió este sábado a una responsable estadounidense y a tres ministros europeos, que los instaron a dialogar con su homólogo de la RDC.
Considerado un actor clave en la región, Kagame recibió en el día al ministro de Relaciones Exteriores belga, Karel De Gucht, y a la secretaria de Estado adjunta norteamericana para Asuntos Africanos, Jendayi Frazer, así como, pof la noche, a los ministros de Relaciones Exteriores francés y británico, Bernard Kouchner y David Miliband.
"Entre otras cosas, (los dos ministros europeos) hablaron sobre un futuro encuentro entre el presidente Kagame y su homólogo congolés Joseph Kabila, que podría tener lugar en Nairobi", indicó una fuente de la presidencia ruandesa que pidió el anonimato.
Kouchner y Miliband también debían pedir al jefe de Estado ruandés que apoye una tregua en vigor desde hace unos días, proclamada por las fuerzas rebeldes del general destituido Laurent Nkunda, que llegaron a las puertas de Goma, la capital de la provincia del Norte-Kivu, tras una campaña militar contra el ejército regular de la RDC.
Al término del encuentro, que duró más de una hora, los dos ministros volaron para Dar es-Salaam, para entrevistarse con el presidente tanzanio Jakaya Kikwete, actual presidente en ejercicio de la Unión Africana (UA).
Estas visitas se suceden después de que Kagame y su homólogo congoleño Joseph Kabila aceptaran participar en una cumbre en Nairobi, bajo la égida de la ONU, en compañía de los jefes de Estado de la región de los Grandes Lagos, de las organizaciones regionales y de la Unión Africana, según el comisario europeo de Ayuda Humanitaria Louis Michel, llegado el viernes a Kinshasa.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a su adjunto para el mantenimiento de la paz, Alain Le Roy, que acuda a la RDC.
El sábado, Karel De Gucht "insistió para que el presidente Kagame siga utilizando su influencia moderadora en el conflicto en el este del Congo (...) con el fin de poder hacer respetar el alto el fuego entre todas las partes beligerantes", declaró el portavoz de la cancillería belga, Bart Ouvry.
Por su parte Frazer "llamó también al diálogo e insistió en la importancia de un encuentro entre los presidentes Kagame y Kabila para intentar encontrar una solución a la crisis", según una fuente de la presidencia ruandesa.
Kagame repitió que su país "no estaba implicado en este conflicto".
Frazer admitió que "no había ninguna prueba de que Ruanda apoye al (general rebelde congoleño) Laurent Nkunda" pero afirmó sin embargo que "había respaldado a los rebeldes en el pasado", añadió la fuente.
En Kinshasa, los ministros de Relaciones Exteriores francés y británico recordaron la necesidad de aplicar los acuerdos concluidos para restablecer la calma en el este de la RDC.
Kouchner y Miliband se reunieron el sábado con el presidente de la RDC, Joseph Kabila, antes de acudir a Goma, capital de Kivu Norte, región fronteriza con Ruanda y escenario de enfrentamientos entre el ejército regular y los combatientes del depuesto general tutsi Laurent Nkunda.
Por culpa de la violencia, decenas de miles de civiles hambrientos y privados de ayuda echaron a andar en busca de abrigo.
El comisario europeo Louis Michel calificó la situación de "catastrófica" y habló de exacciones cometidas por soldados congoleños y los rebeldes.
En noviembre de 2007, la RDC y Ruanda firmaron en Nairobi un acuerdo para la repatriación a Ruanda de los rebeldes hutus ruandeses de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR), presentes en el este de la RDC.
Ruanda, cuyo régimen está dominado por la minoría tutsi, se comprometía a no apoyar a la rebelión de Laurent Nkunda, el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP).
En enero del 2008 se firmó un acuerdo de paz en Goma, en virtud del cual los grupos armados que operan en el este de la RDC se comprometían a respetar un alto el fuego y a desmovilizar a sus combatientes.
El caso es que ninguno de los acuerdos llegó a cumplirse.
Precisamente, el instituto de análisis de conflictos International Crisis Group (ICG) pidió el sábado que se nombre un enviado especial de la ONU para el este de la RDC para que logre la aplicación de ambos acuerdos.
Sobre el terreno, la tregua unilateral decretada el miércoles por la rebelión, que llegó hasta las puertas de Goma, perduraba, aunque la situación esté lejos de haberse calmado.
Los rebeldes celebraron el sábado la investidura de una nueva administración en Rutshuru.
Mientras tanto, miles de desplazados se amontonaban, hambrientos y sedientos, en las carreteras.
Por su parte, la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH) denunció el sábado "graves y masivas violaciones de derechos humanos" en el este de la RDC sobre las que la Corte Penal Internacional (CPI) "debería investigar públicamente".
AFP