JORGE SAVIA
LLegó el día. Tanto "dale que dale" -entendible; era la lectura de una realidad que reconocían los involucrados- con eso de que Nacional ganaba pero no jugaba bien, que al final perdió. Fue con Liverpool, ayer de tarde.
Sinceramente, al menos en los 45` iniciales, no pareció que fuera a ocurrir en la pasada jornada. Es que en ese lapso Nacional hizo bastante de lo que se le reclamaba. Es decir, tuvo volumen de juego; entre Lodeiro, a veces Ligüera, el empuje de Vera y lo que fabricaba Santiago García por la derecha de la ofensiva, se armaron paredes, hubo pases penetrantes y, en definitiva, un rescatable funcionamiento atacante.
Ahí, entonces, surgieron dos obstáculos: a) no hubo nadie que capitalizara las situaciones favorables que el "Morro" protagonizaba o provocaba en el área adversaria; y b) la gestión del arquero negriazul, ya que Matías Castro evitó la caída de su arco en varias oportunidades.
Por allí, de tanto en tanto, Liverpool se "estiró" con los desdoblamientos de Ruelli por la izquierda de su ataque, pero como Alfaro estaba muy solo adelante y, además, el cuadro de "La Cuchilla" malogró las escasas incidencias de peligro que armó en el área contraria, nadie "le dio bolilla" al mensaje.
Sin embargo, ni bien se reanudó el complemento, con el ingreso de "Matute" por Ligüera, que pareció ser un intento de lograr la precisión en el puntillazo final que faltó en los 45` iniciales, aquel aviso negriazul empezó a manifestarse. Esto es, en una jugada en la que dio la sensación de que la pelota pegó en la mano de Ruelli luego que el santafesino recibiera un centro de Lalinde que Burián no pudo interceptar al salir en falso, y con un desdoblamiento del argentino que "cayó" al segundo palo de la valla contraria, Liverpool se puso en ventaja. Y más aún: con procedimientos similares, si no es porque erró un par de situaciones claras, pudo rápidamente seguir de largo.
Recién entonces pareció que ese podía ser "el día" que Nacional perdiera el invicto que mantenía, pese a que no jugaba demasiado. Y fue nomás. Porque, con Liverpool defendiendo y contragolpeando, aislada pero peligrosamente, con el 4-4-1 que lo galvanizó tras la expulsión de Lalinde, el de ayer fue también "el día de los arqueros", en plural y no en singular, como se estila decir habitualmente: Burián volvió a salir muy mal, Alfaro metió el segundo tanto y, del otro lado, en cambio, por más que Nacional puso a Blanco por Filgueira y "se jugó" con tres puntas y línea de tres en la zaga, sólo el "Morro" -al que le hicieron un penal y lo metió- pudo con la vida de Matías Castro. Una sola vez, claro. Y con eso en "el día de los arqueros", no bastaba...
La cifra
4 GOLES suma Santiago García en el Campeonato. El de ayer fue el primero que hace de penal.
Suspendido
Pablo Melo
El zaguero vio ayer su quinta tarjeta amarilla y no jugará ante Rampla.