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Viajero infatigable y autor prolífico, había estado en Montevideo el año pasado
GUILLERMO ZAPIOLA
Alguna gente lo va a descubrir ahora (para eso sirven los premios), pero Jean-Marie Gustave Le Clézio no es un recién llegado a la literatura francesa. El Nobel que le fue adjudicado ayer culmina una carrera de más de cuatro décadas.
La Academia Sueca ha fundamentado su galardón argumentando que Le Clézio es "el escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada, investigador de una humanidad fuera y debajo de la civilización reinante". El jurado encargado de otorgar el Nobel ha celebrado también en Le Clézio el esfuerzo por elevar las palabras "por encima del degenerado estado del discurso cotidiano" y restaurar el poder de éstas para invocar una realidad esencial".
Parece una buena definición para este viajero infatigable, que ha recorrido medio mundo y escrito sobre él (incluso visitó Montevideo el año pasado, para una actividad promovida por la Embajada de Francia en el Uruguay). Hay algo que atrae instintivamente en un escritor francoparlante que pudo declarar el año pasado, en una entrevista al diario argentino Página 12: "Yo creo que la novela francesa no es, como suele pensarse, autobiográfica sino autoerótica: hay una especie de encerramiento en el autoerotismo, como si no existiera el otro. La ficción es el camino para escapar al peligro de enamorarse de uno mismo, da lugar al otro, que no es el infierno, como decía Sartre, sino el paraíso".
CONTUNDENCIA. El párrafo anterior es probablemente la más elegante manera de expresar lo que mucha gente piensa (y suele emitir en términos impublicables) acerca de toda una zona de la literatura contemporánea, no solo francesa. No debe extrañar que Le Clézio haya declarado su admiración por la obra de dos grandes viajeros que fueron también grandes "storytellers" (Robert Louis Stevenson, Joseph Conrad), y casualmente dos autores que escribieron en inglés, aunque Conrad fuera polaco y haya aprendido el idioma recién a los doce años. Entre tanto, los usuarios de algunas páginas `web` se están preguntando quién es Jean-Marie Le Clézio, han declarado su ignorancia al respecto y están siendo tratados de "asnos" por otros usuarios.
De hecho, Le Clézio no es un "raro" de obra escasa, sino un hombre que comenzó a publicar en los tempranos sesenta, ha venido ganando premios importantes casi desde entonces y parece haber alcanzado una culminación en calidad, popularidad y elogio crítico hace ya más de veinte años.
Le Clézio tenía apenas 23 años cuando obtuvo el prestigioso premio Renaudot con su primera novela Le procès verbal (1964), en la que se detectaron influencias de Georges Perec y Michel Butor, y una admiración por Michel Foucault y Gilles Deleuze. Fue la primera de una serie de novelas que el escritor dedicaría a los temas del miedo y la alienación urbana en las grandes ciudades occidentales, tendencia a la que también se adscriben otros libros suyos como La fiebre (1965) y El diluvio (1966).
Era probablemente inevitable que esa tendencia a desconfiar de la "civilización" lo condujera a la búsqueda de universos alternativos y a una creciente preocupación por la ecología, tema que comienza a aparecer en el mundo de literario de Le Clézio a partir de libros como Terra amata (1967) y El libro de las huidas (1969).
Ha podido señalarse que su interés por el ancho mundo proviene de varias fuentes: sus antepasados emigrantes, su padre británico, su esposa marroquí, Jemia, con quien se casó en 1975. Esta última generó acaso su atracción por África, celebrada en uno de sus libros más elogiados, El desierto, premiado por la Academia Francesa en 1980.
APERTURAS. Pero al mismo tiempo nacía o se desarrollaba su fascinación por el universo amerindio. Tradujo al francés El libro de Chilam Balam de Chumayel, atribuido a los antiguos mayas aunque escritas realmente en el siglo XVIII, lo que lo convierte en un ejercicio de "profecía retrospectiva" sobre el derrumbe de los grandes imperios precolombinos. Chumayel narra un mito originario similar al Popol Vuh, donde los dioses del inframundo dominaban y tenían cautivo al universo. En clave apocalíptica, al igual que otros relatos mesiánicos de la época de la conquista, el Chilam Balam relata la destrucción y "anuncia" (cuando en realidad ya había ocurrido) el advenimiento del cristianismo.
A partir de ahí se acentuó el interés de Le Clézio por los universos primordiales, las culturas antiguas o indebidamente definidas como "primitivas", que lo condujo a explorar también la cultura de los indios americanos y la de los indios legítimos (es decir, los originarios de la India).
Con Le Clézio son 14 los escritores franceses que han ganado el Nobel de literatura. En las especulaciones previas de la prensa, el escritor no estaba entre los cinco favoritos, aunque algunos tenían sospechas. Antes que se anunciara el ganador, el escritor había dicho en un reportaje: "Como todos los premios literarios, el Nobel significa ganar tiempo, resurgir, tener más ganas de escribir". Sin embargo, en sus primeras declaraciones a la prensa al saberse del premio no parece haberse "agrandado": "Todo eso es relativo, no hagamos de esto algo demasiado grande".
Cuando se le preguntó qué dirá en el discurso de aceptación respondió que le gustaría hablar de las dificultades que tienen los jóvenes para publicar, o por qué "todo es tan difícil cuando uno vive lejos de un país grande, y sin dinero".
Una obra de Le Clézio venía en el maletín que Pablo Harari y su socia francesa trajeron a Montevideo, desde París, para fundar la editorial Trilce. Pero en 1984 las circunstancias emergentes de la nueva empresa y el total desconocimiento hacia la obra del autor francés desaconsejaron la edición de El buscador de oro que acababa de publicarse en origen.
Harari recuerda que Le Clézio era muy popular en Francia, sobre todo a partir de los `80, pero prácticamente desconocido fuera de fronteras. Aquellas intenciones iniciales debieron esperar diez años para que Trilce pusiera en su catálogo una obra del francés viajero. Fue así que en 1995 apareció la edición uruguaya de Viajes del otro lado, escrita por Le Clézio en 1974, con traducción de Beatriz Vegh.
Lo que ocurrió con el libro estaba en las previsiones de Harari. Como suele ocurrir ante autores que no tienen un soporte publicitario fuerte, la edición tuvo una acogida limitada. Hay que señalar que se trataba de una de las primeras traducciones al español de Le Clézio y eso no facilitaba las cosas.
Fue por aquella circunstancia que el año pasado, cuando el escritor llegó a Montevideo en actividad promovida por la Embajada de Francia, Trilce decidió repartir entre periodistas algunos ejemplares de Viajes, para que se tuviera un contacto inicial con el mundo excepcional de Le Clézio. Por esa misma razón, desde hoy mismo la editorial llevará ejemplares de aquella histórica edición en la Feria del Libro. Para no perderse.
Nombre:
Jean-Marie Gustave Le Clézio
Nació:
Niza, Francia
Edad:
68 años
Otros datos:
Premios Paul Morand y Lire.
Hijo de padre inglés y madre bretona, Le Clézio proviene de una familia emigrada a la Isla Mauricio en el siglo XVIII. Su padre sirvió como médico en las Fuerzas Armadas Británicas durante la Segunda Guerra Mundial. Comenzó a escribir a los siete años y a recorrer el mundo desde muy joven. Ha vivido muchos años en los Estados Unidos (donde enseñó literatura), pero también México y Panamá han incidido en su formación. Ha publicado unos 50 libros (cuentos, novela, ensayos sobre mitología hindú).
El sueño mexicano
1988
Un ensayo sobre la cultura indígena en México y su armonía con el orden universal, opuesto a la agresiva alienación de la civilización moderna. No es el único libro en el que Le Clézio se ha ocupado de México y su cultura. Su obra incluye también un trabajo sobre las personalidades de Frida Kahlo y Diego Rivera.
Revoluciones
2003
Ambiciosa novela donde el autor retoma a algunos temas favoritos: el exilio, la memoria, la ruptura de la juventud y el conflicto cultural. Y el retorno a los orígenes. Los tiempos son los de la Revolución Francesa y el lugar en la isla Mauricio, tierra de los antepasados del autor, donde el héroe aspira a construir una utopía libertaria.
Urania
2006
Un ejercicio de "realismo mágico" y una búsqueda que transcurre en México y que cita lugares sobre los que se han desarrollado buena parte de las historias de Juan Rulfo (hay alguna referencia explícita a uno de los cuentos de El llano en llamas"), así como a algunos practicantes de la "microhistoria".
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