Volvieron a Cuba varios oftalmólogos cedidos en préstamo a Uruguay por la dictadura de la isla. Salvo uno, que eligió la libertad, los demás vivieron aquí bajo un régimen controlado por cubanos.
Ya están en territorio nacional otros oftalmólogos que continuarán la tarea de sus predecesores que, entre otras cosas, trabajaban bajo una disciplina que los hacía levantar a las cinco y media y cerrar sus actividades pasadas las 20 horas.
Frente a este relevo de médicos que fueron mantenidos bajo un control casi militar, cabe preguntarse si los recién llegados quedarán sometidos a la misma disciplina, como si siguieran maniatados por el régimen de La Habana, en un mundo aparte dentro de un país cuyo orgullo solía ser la libertad garantizada por la Constitución y las leyes.