El retorno del caleidoscopio

ÁLVARO CASAL

Cuando era niño, me regalaron un caleidoscopio. Su exterior de cartón pintado, no era mayormente llamativo. Pero si se lo enfocaba hacia la luz, aquel tubo con aspecto de telescopio ñato, mostraba en su interior toda clase de figuras conformadas por cristales coloridos que, al más mínimo movimiento del artefacto, se convertían en otras. En ese entonces no contábamos con diversiones más complicadas, como por ejemplo la televisión o Internet. Como resultado, el caleidoscopio brindaba horas de entretenimiento rudimentario y apacible.

Por momentos uno tiene la sensación de que el caleidoscopio (o calidoscopio, como se dice más modernamente) ha vuelto. Que está haciendo su rentrée por la puerta grande de la política. Veamos.

El señor presidente de Ancap quiere que grandes empresas petroleras inviertan en la búsqueda de hidrocarburos uruguayos. Entonces las agasaja, les agradece haberse molestado en venir hasta este remoto país y destaca la seriedad de ese país, de su marco legal y afirma que Uruguay "es un país de paz y en paz". ¿Ha movido el caleidoscopio? Porque si se refiere a la paz sindical, es bueno recordar que su gobierno se ocupó de agitarla. Al extremo de facilitar, a partir de comienzos de 2005, las ocupaciones de empresas. Sólo en mayo de ese año fueron ocupados cinco locales y luego la cosa siguió y siguió.

El señor jerarca ancapeano afirmó que en estas tierras no tendrían esos problemas y habló de que aquí está garantizada la no ocupación de refinerías. ¿Garantizada por quién, por el gobierno que validó las ocupaciones en cuanto empezó su gestión?

Y no hay que olvidar otra cosa incómoda para los jerarcas que quieren ayuda en la búsqueda petrolera: integrantes del partido de gobierno, con amplia representación parlamentaria, son partidarios de la nacionalización generalizada y en especial de cosas como la producción petrolera. Este es el ámbito de paz prometido. Señores, ¡a girar rápido el tubo de cartón!

El caleidoscopio reaparece asimismo en otras esferas de hoy. En la de la crisis económica, para citar un ejemplo. Mientras el mundo tiembla, el gobierno uruguayo asegura que aquí no hay que preocuparse. Si el caleidoscopio nos muestra algo feo, no hay más que moverlo otro poquito y él nos enseña que podemos decir, como lo hizo el presidente norteamericano Herbert Hoover en 1929: "La prosperidad está a la vuelta de la esquina".

Ni qué hablar de la irrupción caleidoscópica en el ámbito de los médicos cubanos para hacer la "operación milagro". Están prácticamente recluidos, con sus movimientos limitados según indicaciones de la dictadura de Cuba y uno de ellos, que se atrevió a escapar de ese régimen fue maltratado por el Ministerio de Salud Pública. Aquí también opera milagros el caleidoscopio: según la visión de voceros oficialistas, todo esto es irreal, los médicos están en plena libertad y del galeno fugitivo no se habla. No existe.

Gracias al retorno del colorido juguete, todo es posible. Sigamos moviéndolo y tal vez hasta veremos el posible nacimiento del "vazquismo". ¿O habrá que girarlo un poco más y entonces será el "tabarecismo"? Por favor, traigan rápido más caleidoscopios. Hay que solucionar, al estilo oficialista, unos cuantos intríngulis adicionales de estos días inquietos de fines de 2008.

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