"La eutanasia no puede considerarse un crimen siempre"

Londres. Polémica por el suicidio televisado

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LONDRES | EL PAÍS DE MADRID Y AGENCIAS

La polémica se desató ayer en Gran Bretaña tras la televisación de un suicidio asistido. Las crítica fueron muchas, desde los que acusaron de amarillismo al canal, hasta los que consideraron que se necesita revisar la ley que condena la eutanasia.

Craig Ewert, un académico jubilado de 59 años, que decidió morir por voluntad propia en 2006 mientras se enfrentaba a una enfermedad neurológica, en la clínica suiza Dignitas, despertó la polémica ayer cuando se emitieron en Gran Bretaña sus últimos momentos de vida.

Las imágenes, transmitidas por el canal Sky Real Lives, son parte del documental "¿Derecho a morir?: El turista suicida". Un trabajo del cineasta canadiense John Zaritsky.

La difusión del polémico trabajo coincidió con el anuncio de que la justicia británica no imputará a unos padres que ayudaron a morir a su hijo de 23 años, enfermo terminal, en Dignitas (ver aparte). Ambos casos abrieron interrogantes sobre la necesidad de revisar la ley que condena la práctica de la eutanasia.

Zaritsky dijo ayer en una entrevista a El País de Madrid que "la eutanasia no puede considerarse un crimen siempre".

El cineasta señaló que tomó la decisión de rodar el documental inspirado en "un caso controvertido que sucedió en EE.UU. hace tres años. El marido de una mujer que llevaba años en coma quería que le fueran retirados los elementos de soporte vital y, así, que pudiera morir tal y como ella deseaba. Me indignó y disgustó tanto la oposición de la derecha cristiana, incluido el presidente George W. Bush, que sentí que era importante llevar a la audiencia la experiencia de un hombre que decide acabar con su vida".

Zaritsky manifestó que "cualquiera con una enfermedad terminal debe tener el derecho de acabar con su vida".

"¿Derecho a morir?" muestra como Craig recibe un vaso con la dosis mortal de manos de su mujer. Luego come un trozo de manzana y acciona con la boca un reloj contemporizador que desactiva la respiración asistida. Después pide a su esposa que ponga música, cierra los ojos y dice "gracias". A los 45 minutos muere.

La dureza de las imágenes provocó un alud de críticas contra el canal que lo emitió, acusándolo de hacer amarillismo con un tema de gravedad. En tanto su responsable, Barbara Gibbon, respondió que su objetivo pasaba por ofrecer una visión "informativa e instructiva sobre una cuestión que cada día afecta a más personas".

Zaritsky señaló que "La programación televisiva está llena de violencia inverosímil y muertes nauseabundas, pero cuando la muerte real de un hombre valiente, que acaba con su vida de manera serena y pacífica, se graba con una cámara, entonces dicen que el director ha ido demasiado lejos. No estoy de acuerdo", señaló.

Grupos contrarios a la eutanasia definieron el suceso co-mo una "fascinación macabra por el turismo de la muerte". Para la esposa de Craig, el documental ayudará a la gente a "enfrentar sus temores".

Otro caso

La eutanasia está penalizada en Reino Unido, donde se contempla una pena de 14 años de prisión. Sin embargo, la fiscalía descartó esta semana presentar cargos contra los padres de Daniel James, a pesar que estos estuvieron con él cuando se mató. James sufrió una parálisis permanente tras un accidente jugando rugby, sobrevivió un año hasta que el 12 de septiembre murió en Dignitas. La justicia entendió que sus padres lo acompañaron en sus últimos momentos, pero la decisión de morir fue de él.

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