EDUARDO BARRENECHE
Pese a que el fin de semana hubo incidentes menores, el ambiente continúa tenso. La Policía reforzará los controles para el clásico del próximo domingo. La venta de entradas se hará en locales de cobranzas y luego en el estadio.
Ese partido también contará con controles con espirómetros, vallados para separar las hinchadas y detectores de metales en el ingreso de los espectadores, entre otras medidas.
Además, las barrabravas ocuparán tribunas diferentes y una saldrá antes que la otra, según la orden de servicio firmada por el jefe de Policía de Montevideo, Néstor Artigas Lema.
La Policía reforzará los controles en las entradas del Centenario para realizar revisaciones personales (cacheos) a los espectadores para evitar el ingreso de objetos cortantes o contundentes.
También los policías harán controles selectivos de espirometrías. Al espectador ebrio se le prohibirá el ingreso pese a que posea la entrada, afirmaron fuentes policiales. También se controlará a los que puedan asistir drogados.
Ayer se reunió la Comisión de Seguridad de la Asociación Uruguaya de Fútbol, que cuenta con una representación de la Policía, para definir aspectos de seguridad del partido clásico.
En la reunión, el coordinador de la Jefatura de Policía, Luis Mendoza planteó y fue aceptado por la Comisión que todos los clubes deberán pasar por escrito al Ministerio del Interior y a la AUF el nombre de los coordinadores de seguridad como lo establece el acuerdo firmado por las dos instituciones el martes 2.
Además se definió que las ventas de 40.000 entradas se efectuarán el próximo jueves, viernes y sábado en una red de cobranzas. El precio de las mismas se anunciará hoy. En caso de que existan remanentes, estas se ofrecerán en las boleterías del Estadio Centenario hasta las 12 horas del próximo sábado. También se decidió que el miércoles 17 se jugará el partido Cerro-Peñarol.
HABILITACIÓN. A partir de hoy, la AUF solicitará públicamente a los hinchas de ambos equipos que concurran temprano al estadio para evitar lo ocurrido el último fin de semana. En el partido jugado el domingo 7 entre Peñarol y River Plate hubo personas que ingresaron 20 minutos tarde, según afirmaron fuentes de los clubes.
A partir de hoy, efectivos del Ministerio del Interior supervisarán las canchas donde se jugarán las últimas tres fechas del Torneo Apertura que son las de Belvedere, Jardines del Hipódromo y Tróccoli, entre otras.
Para ser habilitadas, estas canchas deberán contar con todos los implementos de seguridad exigidos por el Ministerio del Interior: cámaras, espirómetros, detectores de metales, vallados y tejidos perimetrales.
La intención de la Policía es evitar que se repitan los incidentes del domingo 16 donde decenas de parciales de Nacional y Danubio se enfrentaron dentro de la cancha. Tras una investigación del Departamento de Delitos Complejos para identificar a los agresores, el juez penal Julio Olivera Negrín procesó a dos sujetos con prisión por un delito de riñas en espectáculos deportivos.
Luego del incidente en Jardines, el fútbol se detuvo por 15 días. En la mañana del domingo 7, veinticuatro horas más tarde del reinicio del torneo, una turba de 20 personas rompió los vidrios de la sede de Nacional. Un sujeto con un tatuaje de Peñarol fue detenido. Ayer de tarde, la fiscalía no encontró pruebas para su remisión.
ATRASO. A tres fechas del fin del torneo, la AUF adeuda a la Jefatura de Policía de Montevideo alrededor de $ 1.500.000 por servicios impagos del 222 en las canchas. En cada fin de semana, esa deuda se acrecienta $ 350.000.
Según fuentes del Ministerio del Interior, el subjefe de Policía de Montevideo, Carlos Ayuto envió hace 15 días una carta al presidente de la AUF, José Luis Corbo, advirtiéndole que si esa institución no pagaba por adelantado, no habría Servicio 222 cuando se reanudara el fútbol.
Las fuentes señalaron que la ministra del Interior, Daisy Tourné apoyó el planteo de Ayuto. En esos días, la AUF depósito $ 250.000 y solicitó una prorroga de una semana para efectuar otra entrega. Sin embargo, esta no se efectivizó.
Episodios de violencia en el fin de semana
Diego Pérez
El fin de semana se produjeron nuevos casos de violencia vinculados al fútbol, aunque fueron incidentes menores.
El sábado, en uno de los partidos calificados de alto riesgo por las autoridades como fue Cerro-Nacional, hubo corridas en los alrededores del estadio Centenario tanto antes como después del encuentro, aunque fueron incidentes que no pasaron a mayores y que no produjeron detenidos por la Policía.
La medida de vender entradas sólo de forma anticipada hizo que la cantidad de espectadores fuera muy menor a lo esperado. Tras el encuentro se produjo nuevamente el ingreso de hinchas de Nacional a la cancha. Esta vez fueron tres, que pidieron camisetas y se retiraron, dos por el mismo lugar por donde habían ingresado y el otro por el sector de los vestuarios.
En la mañana del domingo, la sede social de Nacional fue atacada a pedradas y sufrió la rotura de tres vidrios. Uno de los agresores, con un tatuaje que lo identifica como hincha de Peñarol, fue detenido por la Policía. En el mismo incidente, los agresores -unas 20 personas- intentaron golpear a un futbolista de las inferiores de Nacional que se encontraba fuera de la sede esperando el ómnibus que lo llevaría a jugar un partido.
Luego, el domingo por la tarde -pese a los comunicados enviados durante la semana por parte de los dirigentes de Defensor Sporting y Wanderers exhortando a sus hinchas a respaldar a sus equipos en un marco de respeto por el rival-, el ómnibus que transportó a los bohemios fue apedreado por hinchas violetas que estaban afuera del estadio Luis Franzini en el Parque Rodó. El vehículo de EGA fue estacionado sobre la calle Julio Herrera y Reissing, vacío porque el partido ya estaba en curso.
Crónica de un suceso violento
El domingo 16 de noviembre, decenas de hinchas de Nacional irrumpieron en la cancha de Danubio al finalizar el partido y se enfrentaron a golpes de puño con parciales danubianos.
Durante unos 20 minutos, la Policía no intervino en el incidente por proteger a los jueces, jugadores y a la recaudación del partido.
Luego agentes que se encontraban en el exterior lograron ingresar a la cancha y disolvieron a los violentos.
El mismo día del partido, el juez penal Julio Olivera Negrín inició de oficio una investigación sobre lo sucedido en Jardines del Hipódromo.
Uno de los hechos que investigó el magistrado fue que la Policía no comunicó la existencia de los incidentes a los tres jueces de turno.
Tras orden del juez, el Departamento de Delitos Complejos de Investigaciones comenzó a investigar lo ocurrido y buscó identificar a todos los participantes del incidente.
Dos sujetos fueron procesado con prisión por el delito de riña.
Varios dirigentes de los clubes -entre ellos el de Danubio- criticaron la actuación de la Policía durante los desmanes en Jardínes.
Fuentes del Ministerio del Interior a su vez cuestionaron a los dirigentes de fútbol por promover la violencia dentro de los estadios al regalar entradas a los barrabravas.
Luego de los incidentes, el fútbol se detuvo por dos semanas. Durante ese tiempo, el Ministerio del Interior elaboró un plan de seguridad con el objetivo de erradicar la violencia en los estadios de fútbol.
El programa implica que los dirigentes de fútbol tendrán la obligación de denunciar a todas aquellas personas que inciten a la violencia dentro de un escenario deportivo.
El martes 2, la ministra del Interior y el presidente de la AUF, José Luis Corbo, firmaron el acuerdo que incluye un plan de seguridad.
Al día siguiente, dirigentes de los clubes señalaron que el plan era "un parche" para terminar el torneo y que en 2009 había que "renegociar todo de vuelta".