El día más peligroso de la expedición

"Para el 19 de septiembre ya estamos a 6.700 metros, listos para ir a la cumbre. Nada hacía prever que iba a pasar las peores horas de toda la expedición. Empezó a nevar como a las dos de la tarde y no paró en toda la noche. A las 5 AM, pasa un grupo español, comandado por Juanito, hombre de gran experiencia y me dice: "Vamos uruguayo". Estaban descendiendo al campamento base y me pareció la mejor decisión. Al bajar, las cuerdas se habían tapado con la nieve y no había ninguna huella, además no veíamos a más de 50 m. de distancia. Para mí fueron los peores momentos de toda la expedición, podíamos desaparecer con una avalancha o en cualquier grieta levemente tapada. Recuerdo que llegué al campamento, completamente extenuado. Las tiendas estaban tapadas por 1 m. de nieve. Lo que no nos imaginábamos es que el tiempo iba a seguir así durante 14 días. Tampoco podíamos suponer que todo lo que habíamos dejado en la montaña, listo para irnos a la cumbre, iba a desaparecer. Fue duro darnos cuenta que todo el trabajo se había esfumado", cuenta Leonardo.

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