La Filarmónica de Montevideo tendrá esta noche un invitado de lujo, el violinista Shlomo Mintz, para un concierto que pondrá el broche de oro a las celebraciones por los 60 años de amistad uruguayo-israelí.
Está considerado como uno de los violinistas más importantes del mundo. La apreciación es consecuente con la vida de un músico que nació en Moscú (en 1957) y emigró a Israel con apenas dos años de edad. Fue allí donde inició sus estudios de violín y donde empezó a deslumbrar cuando con 11 años subió al escenario junto a la Filarmónica de Israel.
Ese hecho fue el disparador de un reconocimiento internacional. La casualidad quiso que el violinista Itzhak Perlman se enfermara, lo que llevó a Zubin Mehta a convocar a Mintz para interpretar una pieza de Paganini con su orquesta. Poco tiempo después, a los 16 años, debutaba en el Carnegie Hall junto a la Pittsburgh Symphony Orchestra. El entusiasmo del maestro Isaac Stern fue determinante para que ese salto se produjera.
El prodigio del joven Mintz no terminaría allí porque dos años más tarde, a los 18 años, se estrenaba como director. A partir de aquella experiencia, el violinista tomó la batuta para conducir orquestas de enorme prestigio mundial, como la Royal Philharmonic del Reino Unido y la NHK Symphony de Japón.
Shlomo Mintz llega a Montevideo tras presentarse la semana pasada en Buenos Aires. En esa oportunidad formó un dúo con el pianista Torleif Torgersen, que despertó los mayores elogios de la crítica argentina. Pero el programa hecho en la vecina orilla no tiene ningún punto de contacto con el que se interpretará esta noche en el Solís, en un concierto que se realiza a beneficio del Hospital Pereyra Rossell y del Programa Etgarim Hospital de Israel.
En primera instancia se interpretará el Concierto N° 1 de Max Bruch, una composición que es comparada con el célebre Concierto para violín de Mendelssohn y que aparece como una pieza perfecta para el despliegue de virtuosismo de Mintz. La segunda parte del programa es ocupada por la famosa Cuadros de una exposición de Modest Mussorgski, obra maestra inspirada en una serie de pinturas y escritos de Viktor Hartmann, originalmente escrita para piano pero de la que Maurice Ravel realizó un conocido arreglo para orquesta.
El otro atractivo del concierto de hoy está en la presencia de Javier Logioia Orbe, quien por primera vez conducirá a la orquesta tras su nombramiento como director artístico de la Filarmónica. Logioia tiene una extensa trayectoria desde que se inició como director titular de la Sinfónica de la Universidad de Cuyo, entre 1990 y 1993, y mantuviera intensa presencia como director residente de la Filarmónica de Buenos Aires y en las actividades del Teatro Colón. Argentino de nacimiento, es egresado de la Academia Latinoamericana de Jóvenes Directores (en Washington). Actualmente es director invitado de la Ópera de Rio de Janeiro.