La enorme importancia de los hijos

MATÍAS CASTRO

Será que el modelo que impuso Tom Cruise ha llegado a Latinoamérica? Me refiero a lo que logró con su hija natural, Suri, que se ha convertido, para la revista Forbes, en la niña más popular del mundo. Lo más curioso es que no hizo nada más que nacer del vientre de Katie Holmes para adquirir ese estatus. Hay algunos que lo tienen fácil.

El tema de los hijos de los famosos es complicado y hurticante. Pampita confesó la semana pasada que planea tener un tercer hijo, y tal vez un cuarto. Exactamente lo mismo que dicen todas las mujeres cuando se miran al espejo y se ven como Pampita. Es decir, cuando se ven y descubren que no hay rastros físicos a la vista de haber pasado por dos partos. Y si con ese cuerpo se sigue facturando mucho dinero, a nadie le importa tener tres, cuatro o quince hijos más.

Más allá de la obvia felicidad que traen los niños a las familias, para algunos también son elemento de exhibición. Voluntaria o involuntariamente, los usan. Ya sea para causas nobles (como Angelina Jolie y Brad Pitt vendiendo la exclusiva de las fotos por 14 millones de dólares destinados a fondos sociales) o para alimentar la propia vanidad.

Pampita, de todos modos, no ha llegado a esos extremos y si bien sus hijos Blanca y Bautista no fueron ocultados, tampoco dieron pie a un gran espectáculo mediático.

Paulina Rubio, desde México, también gritó a los cuatro vientos que quiere ser madre. Se ha rumoreado que estaba embarazada, pero lo desmintió diciendo que está concentrada en grabar un disco. Pero tras esta tarea, se propone planificar un hijo.

Los hijos de los famosos se han transformado en famosos por herencia, y parecen ser más esperados por la prensa que por los propios padres. No deja de ser una distorsión en la forma en que percibimos las cosas desde acá.

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