Trasladando las inquietudes recibidas de muchos productores, la Sociedad Rural de Durazno (SRD) le envió una carta a los presidentes de la Asociación Rural del Uruguay y la Federación Rural, pidiéndoles que estudien si no se está frente a una situación oligopólica de la industria frigorífica, en la que "la desmedida ansia de lucro de unos pocos perjudique el desarrollo de todo un país".
El precio del ganado gordo continúa bajando semana a semana y mantiene en vilo a los productores, pero aún tienen una herramienta vigente, como la exportación en pie, que está oficiando de piso para evitar una caída más drástica de los valores de la hacienda.
La llegada de inversores internacionales a la industria frigorífica provocó un fuerte proceso de extranjerización y concentración, que motivó un grito de alerta sobre el peligro de la formación de un oligopolio a nivel de las empresas cárnicas, pero con los precios altos y un mercado dinámico, el cambio no surgió como un problema inmediato.
En la misiva a la que accedió El País, la gremial le pregunta a la cadena cárnica, al gobierno y al Uruguay en su conjunto, "si no llegó el momento de estudiar a fondo ese tema" y recomienda que si es necesario, se recurra a "los instrumentos legales existentes, para evitar que se produzca un daño irreversible al más promisorio desarrollo de la ganadería".
La Sociedad Rural de Durazno también planteó la "discordancia" entre la información del Instituto Nacional de Carnes (INAC) y las versiones que brinda la industria frigorífica, para justificar la baja del precio del ganado que se viene registrando cada semana.
"Se argumenta que las cámaras están llenas de carne, que se detuvo la exportación y que se cancelaron negocios concertados. En discordancia con esa información, el presidente del INAC, Luis Alfredo Fratti, manifestó que se sigue exportando carne y que los precios obtenidos por las plantas frigoríficas en el último mes de octubre, son apenas inferiores a los de la semana anterior", explica la carta.
La Sociedad Rural de Durazno recordó que cuando el país padeció fiebre aftosa, donde no había colocación alguna de carne en el mercado internacional, la caída de precios que tuvo el ganado que compraban los frigoríficos "fue mucho menor que la baja de valores a la que asistimos, a pesar de que ahora, ni la faena, ni las exportaciones se detuvieron y que los precios internacionales bajaron levemente".