Silencios, poca sobrecarga y un Spinetta decididamente reconvertido a artista "de culto" que navega en una sonoridad que comenzó con el complicado Para los árboles (2003) y refinó con notoriedad en Pan (2005). Aún minimalista, el argentino alcanza picos más altos que en su disco anterior en cuanto a electricidad y registro de voz. Vacío sideral y Tu vuelo al fin son dos ejemplos. Esta última en particular lleva una fuerza progresiva que no se le ve desde hace mucho. El optimismo y la esperanza es otra de las sensaciones que desprende el disco, apoyada en el texto del booklet.
Spinetta domina un hábitat al que estamos invitados a participar sólo si no hay pretensión de llegar más allá del disfrute de su música y su poética. En la libre interpretación también reside el poder de estas nuevas canciones.