La primera dama

REBAR | BUENOS DÍAS

El "marketing" político cumple, desde hace un tiempo, una doble función: no sólo cuida todo lo relativo al candidato a presidente, sino que también atiende la concerniente a quien sería la primera dama, para el caso de triunfar el aspirante que se promueve. En las recientes elecciones estadounidenses, los hacedores de imagen completaron la operación "el Kennedy negro", creando "la Jackie negra": la comparación venía por el lado de la elegancia de Michelle Robinson, la esposa de Barack Obama, que les hace recordar a la distinguida señora de JFK.

Michelle tiene 44 años: es alta (mide 1.80): se graduó de Socióloga en la Universidad de Princeton, y de Abogada en la de Harvard: es madre de dos niñas de 9 y 6 años; se confiesa "familiera"; no es celosa, pero... si un día su admirado marido se hace el "Billvo" con una becaria, es seguro que le romperá en la cabeza la mismísima Estatua de la Libertad. En cuanto al concepto que inspira a republicanos y demócratas, para aquéllos es soberbia, elitista y desafiante... y para los correligionarios, es moderna, segura y elegante.

En esta última faceta, la han juzgado conocidos modistas argentinos, que empezaron por señalar que, como a toda mujer negra, cualquier color le cae (o le sienta) bien. Uno de esos famosos titanes de la aguja refuerza la novedosa revelación, noticiando que, si se pone negro le va a quedar bien; si se pone gris le va a quedar bien... (y digo yo, si se pone blanco va a parecer un negativo)". Otro experto dice: "tiene brazos largos y eso le da elegancia"... (Vuelvo yo: si tuviera mano larga, sería generosa). "Como ella es muy alta y tiene el talle corto y las piernas largas, lo que mejor le queda es usar las polleras no tan cortas"... (Sigo yo; habría que advertirle a Rodríguez Zapatero para cuando vaya a recibirla, que no podrá disfrutar del panorama que le ofrece CFK toda vez que se encuentran, y coloca sus piernachas como si estuviera, justo, probándose zapatos). Vamos ahora -con permiso de Obama- hacia el escote de Michelle: un especialista le aconsejaría "para una noche de gala, un vestido de Línea A (no creo que se trate del uniforme de guarda de la histórica Línea A, que llegaba hasta la Unión y se arriesgaban hasta la Curva)... "cortado debajo del busto con escote bote en la delantera"... (¿es tan grande la delantera que entra un bote?... y repregunto; ¿con bote o sin botero?) Vuelvo a preguntar: ¿y hasta dónde navega el bote?... ¡Ah, aquí lo dice!... "profundo en la espalda"... Menos mal. Ahí estará esperándola Barack, en el amarre, para que el itinerario culmine dignamente.

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