EDWARD PIÑÓN
En el fútbol uruguayo están todos fuera de control y no se puede confiar en nadie.
Resulta que por una norma que nunca llegó a conformar ese status y que nació en la escuela de árbitros, a un juez se le saltó una tuerca y suspendió algo que no debió suspender.
El tema llegó a un Tribunal de Penas que elevó un proyecto de fallo casi en forma inmediata y después, para seguir con la tónica, falló aunque estaba advertido que era incompetente para hacerlo.
Los señores del Tribunal de Apelaciones no quisieron ser menos y se metieron a analizar el fondo del asunto, cuando les habían pedido que determinaran si el Tribunal de Penas tenía competencia en el caso.
A la Mesa Ejecutiva y el propio Consejo Ejecutivo les faltó coraje para definir sin demora y el expediente de Nacional-Villa Española siguió recorriendo todos los rincones de la AUF.
Ahora, unos señores de la Comisión de Reglamentos, que antes habían criticado la actitud de Apelaciones de profundizar sobre el asunto, hicieron lo mismo y le indican al Ejecutivo el destino que tiene que tener el expediente.
Que no es otro que mandar todo a Contiendas. Justo el Tribunal que tanto pidió Peñarol que, dicho sea de paso, el otro día hizo una reunión de análisis de situación y de política a seguir entre sus abogados y participó de la misma su representante en Contiendas.
Más increíble que esta historia no hay nada en el fútbol uruguayo y lo peor es que después hay que escuchar a los dirigentes diciendo que hacen todo en defensa de la transparencia.