Eduardo Casanova
Médico de UCM
El ciclo fisiológico que alterna períodos de sueño y vigilia, se reconoce como uno de los ritmos circadianos (circa-alrededor, dies-día), con que cuenta el organismo. La mencionada secuencia que separa los períodos de actividad y descanso puede verse alterada por diferentes enfermedades. Cuando ello ocurre, dado que es en el sueño donde se alcanza el máximo descanso, las personas ven afectada su calidad de vida, tanto por el compromiso de la vigilia diurna, como por la pérdida de eficiencia y rendimiento en su actividad.
En la sociedad contemporánea el insomnio es una patología que ha ido aumentado progresivamente de frecuencia, quizá debido a una vida más competitiva, y sometida a más tensión emocional. Ello produjo un aumento paralelo en el consumo de psicofármacos, que a menudo carecen de una necesaria indicación y adecuado control médico. En diferentes estadísticas el insomnio llega a alcanzar una prevalencia del 48% de la población, y ello se relacionó con una mayor incidencia de accidentes laborales y de tránsito. El sector de la población más afectado es el de los ancianos, estimándose además que llega a afectar a un 20% de quienes padecen trastornos depresivos, y también a quienes tienen hábitos sedentarios con importante limitación de la actividad física.
El insomnio ocasional o transitorio, lo mismo que el que dura menos de tres semanas, suele relacionarse con causas externas al organismo. Por el contrario, el insomnio crónico, que es el que dura más de tres semanas, reconoce diferentes factores intrínsecos.
Al 5% de quienes consultan por insomnio sólo se les detecta una apreciación subjetiva de su dificultad para dormir, tratándose de un trastorno cognitivo del sueño, llamado hipnoagnosia, del griego: hipno-sueño, a-sin, gnosis-conocimiento.
El insomnio psicofisiológico, uno de los más frecuentes, se relaciona con un bajo umbral para situaciones de estrés, que se traduce en tensión psíquica y muscular que dificulta el sueño. Las causas intrínsecas no psicológicas también son frecuentes y se relacionan con cuadros clínicos que impiden dormir por dolor, prurito, disnea, diarrea, o trastornos miccionales.
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José Mazzini 2957
Evitar los estimulantes de la vigilia.
También son causas extrínsecas de insomnio el consumo de diferentes estimulantes de la vigilia como las bebidas alcohólicas, el mate, café, té (que contienen xantinas), algunos fármacos antiasmáticos (derivados de teofilina), algunos antigripales (con efedrina o cafeína) y el tabaco.
La apnea del sueño dificulta el descanso.
La apnea del sueño es otra causa frecuente de mala calidad del sueño. Se da en intensos roncadores, con frecuentes y periódicas interrupciones de los ronquidos por unos segundos de falta de respiración. Sus innumerables despertares nocturnos explican su gran somnolencia diurna.
Las causas extrínsecas del insomnio.
Suelen estar relacionadas con malos hábitos tanto en el horario como en el ambiente elegido para dormir. Es contrario a una buena higiene del sueño el hábito de dormir siestas muy prolongadas, lo mismo que procurar iniciar el sueño en un ambiente con exceso de luz o sonido.