Gustavo Penadés
La prensa informó que el Presidente de la República convocaría próximamente a un "consejo de ministros ampliado" que se desarrollaría en 18 de Julio y Río Negro. Según los trascendidos, se está pensando en un acto de masas con el objetivo de que el Dr. Vázquez defienda su gestión. Al tiempo que esto sucede, las discusiones en el Frente Amplio por la candidatura prosiguen, y, en dicho marco, se sigue manejando la eventualidad de intentar una reforma constitucional para lograr la reelección presidencial. Ambas cuestiones nos sitúan nuevamente ante hechos que consideramos de gran gravedad.
En el primero de los casos, tal como más de una vez lo señalamos, el Presidente de la República insiste en la práctica que instaurara de celebrar actos políticos a los que se ha denominado, eufemísticamente, "consejo de ministros".
La Constitución es clara cuando determina naturaleza de órgano Consejo de Ministros. Éste no puede ser utilizado como excusa para celebrar actos en los que el Presidente de la República y sus ministros se comporten tal como si se encontraran en una reunión partidaria. Ahora, a esa desviación institucional se sumaría el dislate de organizar un gran acto político para "defender" la gestión del gobierno. ¿La gestión del gobierno o la del Frente Amplio? Que los ministros lo hagan no está mal, están habilitados para ello, pero: ¿corresponde que eso se haga usando el disfraz de "Consejo de Ministros"?
El segundo caso es, si cabe, aún peor.
Ya no se trata de que el señor Presidente de la República, discretamente, haga saber su opinión acerca de cuestiones que atañen al partido político al que pertenece. Por el contrario, el Dr. Vázquez, tolera que un grupo de sus partidarios desarrollen acciones encaminadas a habilitar su reelección. No le hacemos el agravio de suponer que él sea quien la promueva ya que se pronunció hace tiempo al respecto. Mas, el dejar hacer, el dejar presumir que pudo cambiar de opinión no es algo menor; porque, en el escenario de la lucha que mantienen Mujica y Astori el silencio se transforma en una no muy velada amenaza: hagan caso o les complico las cosas.
Otra vez, el Dr. Vázquez haciendo a un lado la representación que inviste, pasa por alto la Constitución y transmite el mensaje de que a él no le interesa si es jurídicamente procedente una reforma constitucional y, menos aún, si de serlo, ésta podría habilitar la reelección. Más allá de que sus amigos y simpatizantes puedan legítimamente aspirar a un nuevo mandato, correspondería tomar distancia de ellos, ya que, dadas las circunstancias, los silencios y los trascendidos de prensa, las señales deben dejar de ser confusas, entre otros motivos para evitar eventuales problemas. A meses de las elecciones: ¿Qué pasaría si se reúnen las firmas requeridas y la Corte Electoral no admite la procedencia de una reforma?
Todo ello, más allá de episodios puntuales, le transmite a la sociedad un mensaje muy negativo; ya que se le está diciendo que el orden jurídico encuentra su razón de ser en la voluntad de quien está en el poder. Tales actitudes, que no son novedosas en el Frente Amplio, (la designación por decreto de la Dra. Guianze como Fiscal de Corte es un caso paradigmático), no hacen más que afectar el Estado de Derecho y la credibilidad de las instituciones democráticas.