La AUF, o el reino de la presión

JORGE DA SILVEIRA

La dirigencia del fútbol uruguayo tocó fondo. Su imagen no puede ser peor.

Primero, el caso Pezzota. Todo el ambiente sabe que fue una idea del Presidente de Progreso Franco, quien encontró eco y respaldo en el Vicepresidente de la AUF José Carlos Domínguez. Después de múltiples dilatorias decidieron los dirigentes someterse al Tribunal de Honor. Cuando se adoptaron sanciones se suspendió por seis meses a Enrique Bellomo, por tres a Franco y no se encontraron méritos para sancionar a Domínguez.

Más adelante el Ejecutivo, muchas veces acusado con razón de blando, aplicó el Reglamento y decidió que no participaran más del Torneo de Segunda tres clubes que no habían pago en fecha. La Asamblea de Clubes le enmendó la plana.

Villa Española falsificó un recibo para que un pago fuera de fecha apareciera en plazo. Eso es un delito, falsificación de documento privado. Nada pasó.

El viernes, el Ejecutivo de la AUF resolvió enviar el expediente del partido Nacional- Villa Española al Tribunal de Contiendas para que resuelva el tema.

La Asamblea de Clubes, sin respetar la mayoría exigida, decidió quitar un expediente de la órbita del Tribunal de Apelaciones y lo envió al Ejecutivo para que decidiera que tribunal era competente. La decisión recaída es irregular. Aquí no hay contienda. Para que hubiera, debía una parte plantear el tema a la Mesa Ejecutiva, que debería dar vista a la otra parte y luego enviar el expediente al Tribunal. Para eso hay un plazo además, que ya venció.

(Continuará mañana).

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