DIEGO FISCHER
Las grandes víctimas fuimos los trabajadores municipales", afirmó el dirigente de Adeom Fernando Baña, el jueves pasado en declaraciones al programa Hora de Cierre de radio Sarandí, cuando con bombos y platillos se anunció que el gremio de los municipales deponía las armas luego de seis años de conflicto.
El botín de guerra se estima en unos US$ 20 millones. Una cifra nada despreciable y menos aun si se le suman los U$S 40 millones que los servidores públicos de marras embolsaron en el 2006; luego de que la Justicia ordenó cumplir con un demagógico e irresponsable convenio laboral firmado por el ex intendente Mariano Arana en el 2001.
"No habrá aumento de impuestos, ni se afectará el plan de obras, ni los servicios municipales", expresó el intendente Ricardo Ehrlich con su característica parsimonia.
¿Cuál es el secreto? ¿Con qué sorpresa nos encontraremos los montevideanos luego que transcurra el 2009 y el 2010? Porque es sabido que ningún gobierno aumenta impuestos en años electorales. Poco o nada se dice sobre los presuntos beneficios que traerá para los montevideanos este acuerdo; ¿ los tendrá? "Habrá paz sindical", se afirma. ¿Qué significa esto?
¿Una ciudad limpia, iluminada, sin pozos?; ¿mejor transporte?; ¿un trato amable y respetuoso cuando se deba hacer un trámite en el Palacio Municipal o en los Centros Comunales? ¿Casinos que no darán pérdidas?
Nadie responde a estas preguntas que los contribuyentes nos hacemos: ni los triunfantes miembros de Adeom, ni las autoridades del gobierno municipal.
Tal vez porque la plata a repartir no es de ninguna de las dos partes hasta ayer enfrentadas, sino de todos los que habitamos esta ciudad y pagamos los impuestos. El presidente de Adeom, Aníbal Varela, sostuvo que US$ 20 millones no es mucho dinero y que "los trabajadores montevideanos tienen que estar alegres que los municipales logren un acuerdo salarial de real importancia". Yo soy montevideano y trabajador y francamente no estoy alegre. ¿ Y usted?