RENZO ROSSELLO
El experto de Naciones Unidas sostiene que el peligro inminente que enfrenta Uruguay y la región es la producción local de drogas sintéticas de alto poder adictivo. Asegura que la despenalización de las drogas no terminará con el crimen organizado, ya que el narcotráfico representa sólo el 15% de los negocios ilegales en el mundo. En cambio, advierte sobre los peligros de la corrupción y aconseja seguir "la pista del dinero" para combatir mejor las organizaciones criminales. También impulsa las penas alternativas a la prisión
-En Uruguay se desarticularon varias organizaciones de narcotraficantes que eligieron este país para operar, ¿qué panorama observa en la región y aquí, en particular?
-Está ocurriendo, yo diría, un fenómeno que tiene dos dimensiones. Primero, el fenómeno de la globalización, el crimen se globalizó antes que la economía, mucho más rápido. Creo esto importante, porque Uruguay que en el pasado no formaba parte de esta realidad -el tráfico de drogas, el tráfico de armas u otro tipo de crimen- hoy ya no se puede decir esto con tanta seguridad. Ya tienen algún caso que muestra que Uruguay también puede ser un país de tránsito, ¿por qué? Porque las organizaciones criminales siempre buscan el camino menos peligroso para ellas. Entonces, Uruguay por ser un país tranquilo, que tiene un territorio bastante grande en proporción a la población, tiene fronteras con Brasil, con Argentina, entonces todo esto tiene condiciones para que puedan entrar y salir productos ilegales. Y la otra es una dimensión regional, que está siendo cada vez más discutida. La producción de la cocaína y derivados de la coca de Bolivia, más el canabis, la marihuana producida en el Paraguay abastecen a la región. Entonces podemos decir que, prácticamente, toda la producción de la coca y todos sus derivados de Bolivia y la producción de la marihuana en Paraguay son consumidas entre Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Todo esto es un fenómeno nuevo que, de alguna forma, es interesante porque por ser un problema regional, si esto es reconocido por los gobiernos como tal, también puede ofrecer soluciones regionales. Resoluciones que no son difíciles de visualizar.
-¿Onudd puede apoyar a los gobiernos de esta región con programas destinados a enfrentar el problema?
-Sí, nosotros tenemos mucho interés, por ser una organización neutra y por ser también una organización mundial, de ayudar a los países primero a formular una estrategia regional y después también cooperar para su implementación. Entonces, nosotros vemos esto como una forma de ayudar a los países a resolver problemas que son problemas de la región. Claro que también está el vínculo de esta región con el mundo, por ejemplo los países como Brasil, como Uruguay, como Argentina, también Venezuela, son usados como países de tránsito de cocaína que va en dirección a Europa vía África. Ahora se está usando bastante la ruta por África para llegar a Europa. En el tráfico de armas, que viene también de fuera de la región, hay tráfico de drogas sintéticas, como anfetaminas, éxtasis que viene sobre todo de Europa, sobre todo, hacia estos países. Entonces como se ve, es un fenómeno cada vez más globalizado y los traficantes cuando encuentran que tienen un mercado potencial, un mercado también de ingresos medio alto, se instalan. El peligro es que de acá a poco tiempo se va a comenzar a producir drogas sintéticas en países como Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay, Surinam, porque ya hay mercado y la preparación de drogas sintéticas no es muy difícil, se puede hacer en una casa.
-¿Ése es entonces el próximo peligro que enfrentará la región y nuestro país?
-Sí, porque por ejemplo en países de Asia donde diez años atrás casi no existía producción de anfetaminas, de drogas sintéticas, ahora tienen una producción enorme, sobre todo en zonas donde tienen un control limitado del Estado: las fronteras de Myanmar con la China, o en Tailandia, donde hay una producción grande que es prácticamente fabricada y comercializada en todos los países asiáticos y llega mucho también a Australia. Entonces, países como Argentina y Brasil, son países que producen químicos para uso legal y muchos de estos químicos pueden ser usados para fabricación de drogas sintéticas, como ya son usados para fabricación de cocaína. En el campo de la droga yo veo que este es un escenario donde eso puede llegar a suceder.
-¿Como observador privilegiado, no tiene la sensación de que esta batalla por desarticular estos grupos está perdida?
-Es una lucha continua, que tiene que ver sobre todo con organizaciones criminales que trafican muchos productos, la droga es solamente uno de ellos. Entonces es importante saber que la droga representa hoy entre el 10% y el 15% del volumen del negocio del crimen organizado a nivel mundial. El resto está representado por corrupción, lavado de dinero, falsificación y piratería, tráfico de armas. Entonces esta ilusión de que con la eventual legalización de las drogas ilegales se acaba con el crimen organizado, esto en la práctica no va a ocurrir porque ya el 85% de lo que trafican no tiene nada que ver con las drogas. Simplemente van a trabajar sobre otros productos y van a continuar haciendo negocios, por eso hoy el énfasis está, sobre todo, en combatir al crimen organizado, donde la cuestión de la droga es uno de los subproductos. Seguir el camino del dinero es también una forma moderna de combatir el crimen y de recuperar los activos que después pueden ser útiles para hacer prevención y un trabajo de combate al crimen más eficiente.
Penas alternativas a la prisión
El representante de ONUtrabaja en un proyecto centrado en el sistema penitenciario para reducir la reincidencia y favorecer la aplicación de penas alternativas. "Una vez que la persona entra en el sistema carcelario, entra en una red donde hay criminales profesionales que naturalmente influencian y crean una situación donde resulta muy difícil salir de esta red. Es por esto que a veces los presos tienen deudas que contraen en la prisión y cuando salen tienen que, de alguna forma, pagar estas deudas y la única forma que encuentran de pagar es robar o cometer otros crímenes, normalmente más grave que el primero y es por ello que más del 50% de ellos retornan a la cárcel, entonces la carrera criminal continúa. Entonces cuando se trata sobre todo de jóvenes, tratándose de delincuentes primarios, nosotros aconsejamos seguir una línea menos dura, de ofrecer alternativas, naturalmente cuando no se trata de crímenes violentos. La solución de mandar a todo el mundo a la prisión no es, claramente, una solución porque cuando se tiene un problema serio de hacinamiento después ningún programa, tanto de salud como de trabajo, funciona. Y así se crea una situación de motín, de personas que en vez de integrarse a la sociedad se vuelven en contra de la sociedad", señaló Quaglia.
Perfil
Nombre:
Giovanni Quaglia
Nació:
Italia
Edad:
56
Otros datos:
Representante para Cono Sur de Onudd
Dos décadas de lucha
Trabaja para la Oficina de Drogas y Delitos de Naciones Unidas desde 1980. En agosto de 2002 inició su segundo período en Brasil como representante regional del organismo especializado de ONU. Entre julio de 1992 y julio de 1996 dirigió en Brasil un programa pionero para la reducción del riesgo de contagio de VIH en usuarios de drogas. Durante la década de 1980 trabajó en Pakistán en un programa de reducción de los cultivos de opio. También representó a Onudd en Bolivia hasta 1992 en un programa dirigido a la reducción de cultivos de coca. Visitó Montevideo días atrás y se reunió con la Junta Nacional de Drogas.