Pablo Pera Pirotto
Desde hace años comenzó a interesarse por la música celta, a pesar de no tener raíces familiares irlandesas, ni gallegas. Aprendió a tocar la gaita y el violín para poder interpretarla, y lo eligió como forma de ganarse la vida. Además de integrar los conjuntos musicales "Los Casal" y "Los William", Xaubet sube a los ómnibus desde hace dos años. Si bien la primera reacción es de sorpresa, los pasajeros rápidamente se conectan con las originales melodías y le devuelven, al final del inesperado concierto, además de su aplauso varias monedas.
La gente que viaja en el 121 rumbo a Pocitos se sorprende al ver subir a un joven muy rubio, de aspecto extranjero, con su violín. Pero la sorpresa aumenta más aún cuando anuncia que ejecutará dos piezas de música celta.
A pesar de las frenadas, las bocinas y los escapes de autos y motos, la melodía logra abrirse paso y llegar a los oídos de los pasajeros. El miniconcierto culmina con un aplauso general, sonrisas y varias monedas para este original músico callejero.
Si bien desde pequeño tuvo claro que lo suyo era la música, Guillermo Xaubet comenzó a tocar en los ómnibus hace poco más de dos años. "Se me ocurrió para cubrir una necesidad económica, pero también me pareció que era una buena forma de difundir todo lo que es la cultura celta".
Su amor por ese tipo de música, a la que se dedica "cien por ciento" se le despertó hace casi una década atrás, aunque reconoce que no tiene raíces familiares irlandesas ni gallegas. "Me pasa seguido que me pregunten por mi aspecto físico si soy de otro país, pero nada que ver; soy montevideano y mi apellido es de origen catalán. Si bien no tengo raíces celtas, me encanta toda su cultura, la he estudiado y me llega muchísimo".
Además del violín, Xaubet toca también la gaita, instrumento que aprendió en el Centro Gallego, y que le valió una beca para perfeccionarse nada menos que en Santiago de Compostela.
"Pero si bien me encanta, con la gaita nunca me subí a los ómnibus porque su sonido es demasiado fuerte y estridente para tocar muy cerca de alguien", comenta.
NO ES FÁCIL. Si se tiene en cuenta que de por sí el violín es un instrumento difícil de ejecutar, todo se complica al hacerlo arriba de un ómnibus en movimiento.
"La verdad que no es algo nada fácil, porque estás tocando siempre en tensión. Son muy pocos los ómnibus en los que se puede tocar realmente cómodo. Por ejemplo, cuando doblan es terrorífico porque tenés que hacer un equilibrio bárbaro", relata el joven, que continúa: "Y, a su vez, tenés que mantener en todo momento la concentración en lo que estás interpretando para hacerlo con sentimiento, que es la forma en que le llega a la gente". Esa es, sin dudas, la principal diferencia que él encuentra con lo que significa tocar sobre un escenario, cosa que también hace con dos bandas.
Por un lado, integra el reconocido grupo Los Casal, reconocido conjunto que fusiona la música celta con el rock, el jazz y el pop. Allí toca la gaita, la flauta y en algunos temas incluso hace percusión. Por otra parte, también ejecuta el violín con Los William, un grupo que, si bien también está enfocado a la música celta, se centra en su vertiente más tradicional.
"En nuestro país, desde hace algunos años hay una movida de gente a la que le gusta mucho este tipo de música y, por suerte, va en crecimiento", destaca.
FORMA DE VIDA. En relación a su estilo de vida, Xaubet comenta que es la forma que ha encontrado para poder vivir exclusivamente de lo que más le gusta: la música.
Su jornada laboral comienza pasado el mediodía y se extiende hasta bien entrada la tardecita. Reconoce que en ese horario gana unos 20 o 25 pesos por cada ómnibus, lo que en promedio le lleva a sumar de 300 a 400 pesos en aproximadamente cinco horas. "Lo que tiene es que es un trabajo libre, que me encanta, y en el que además saco mucho más que en uno fijo".
Perfil
Nombre:
Guillermo
Xaubet
Nació en:
Montevideo
Edad:
27 años
Profesión:
Músico
Otros datos:
Además de
hacer música en los ómnibus, toca el violín y la gaita en dos grupos
Despertar sentimientos
La música celta que interpreta Guillermo Xaubet despierta distintas sensaciones en los pasajeros de los ómnibus. Desde jóvenes como él que lo paran porque quieren saber más acerca de los temas que ejecuta, hasta veteranos que al sentir la melodía se remontan mágicamente a los lejanos años de su niñez. "Una de las experiencias más lindas que me tocó vivir desde que estoy en esto, me ocurrió una vez en un ómnibus de Cutcsa. Cuando terminé de tocar un tema de origen gallego que se llama `Carolina`, el guarda me dijo con mucha emoción que se trataba de la canción que su abuela le cantaba de pequeño. Esas cosas no hay dinero que las pueda pagar", comenta Xaubet.