Falsas creencias en la alimentación

| Muchas "verdades" de las dietas han cambiado

Para tener una idea de cómo han cambiado las cosas en el mundo de la alimentación, basta con repasar algunas verdades axiomáticas que millones de personas han seguido al pie de la letra, y a las que hoy habría que colgarles el cartelito de "No va más".

1. Se puede comer cualquier fruta, menos banana, higo, cereza y uva. Es cierto que estas frutas aportan más calorías cada 100 gramos que otras como la manzana o la naranja. Pero una manzana común pesa 150 gramos, y aporta las mismas calorías que media banana. Es decir que privarse de una banana y reemplazarla por dos manzanas es ingerir más calorías.

2. Hay que tomar agua tónica porque no tiene azúcar. "Es falso. Todas las gaseosas, con excepción de las light, contienen un 10% de azúcar, a pesar de su sabor amargo. Así que, si vamos a tomar una gaseosa «común», elijamos la del sabor que más nos guste.

3. Se deben elegir siempre los cereales integrales porque engordan menos. Tampoco es cierto. Incluso, es al revés: los cereales integrales suelen tener un valor calórico un poco más elevado. "Hay que tener cuidado con el boom de los cereales -advierte el especialista en nutrición-. Sobre todo con los que vienen en caja y se usan en el desayuno, porque suelen tener muchísima azúcar." Lo que sí es cierto es que la fibra -en los cereales verdaderamente integrales- aporta más sensación de saciedad, mejora el tránsito intestinal y contribuye a reducir los niveles de glucosa y colesterol en la sangre. Un dato interesante es que el arroz parboilizado funciona como integral porque tiene un golpe de calor previo que lo sella.

4. El aceite de oliva engorda menos que otros. Todos los aceites son grasas, y aportan 9 calorías por gramo. Una cucharada sopera (10 gramos) de aceite suma 90 calorías. Pero sí es cierto que los aceites de oliva y de canola contienen muchos ácidos grasos esenciales que el cuerpo humano no puede fabricar, como el omega 9.

5. Los alimentos light adelgazan. Los alimentos de bajas calorías aportan menos cantidad de éstas que su equivalente normal si se toman en la misma cantidad, pero no adelgazan. Muchos siguen siendo calóricos por su propia naturaleza, pues contienen grasas necesarias para su elaboración, para conferirles sabor, textura. Por otra parte, "supongamos que soy una consumidora consciente y con buena vista. En la etiqueta leo: «0 grasas». Pero resulta que más chiquito, al lado, dice: «trans». Entonces tengo que volver a revisar el envase, porque seguramente ese alimento contiene grasas saturadas", comenta la nutricionista argentina Pilar Llanos. (la nación)

El origen del sida fue en el 1900.

Un estudio publicado en la revista "Nature" afirma que el sida comenzó en el año1900, y que la extensión de la enfermedad coincidió con el desarrollo de los centros urbanos en África. Esto contrasta con las estimaciones que situaban el inicio de la pandemia en la década de 1930.

El alcohol atrofia el cerebro.

Una copa de vino en las comidas puede ser beneficiosa para el corazón, pero está claro que el abuso de las bebidas alcohólicas es perjudicial. Un estudio recientemente publicado en Archives of Neurology dice que su ingesta continuada encoge el encéfalo más rápido que lo normal.

Dieta y ejercicio no determinan el peso.

Muchas de las "verdades" sobre la obesidad son especulaciones, señalan los científicos. Ahora se sabe que la dieta y el ejercicio importan, pero no determinan el peso de una persona. La composición del cuerpo también está definida por el ADN y es monitoreada por el cerebro.

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