Colonia y Paraguay

REBAR | BUENOS DIAS

Quisiera tener tan solo una pequeña piedrita de la cantera autoral de mi estimadísimo Jaime Roos... (¡cómo me gusta Durazno y Convención!) para componer algo dedicado a la esquina de Colonia y Paraguay. No sé si un "triste" a lo Fabini, o un "candombe" a lo Rada. En ese cruce dominado por el edificio del Ministerio de Economía y Finanzas hubo, hace ciento veinte años, un teatro -el Politeama 25 de Agosto, inaugurado el 2 de abril de 1887- disfrutado por un Montevideo que allí se deleitaba con espectáculos que iban de la ópera al circo. Lamentablemente, al "Poli" lo devoró un incendio en 1895 y, sobre sus cenizas, surgió a principios del Siglo XX el Politeama II, que tuvo el mismo desgraciado fin en 1919. Ya nadie quiso insistir más, con erigir un teatro en esa esquina que el destino pareció signar con la tragedia.

Pero, pasados unos años, apareció en tal solar el Ministerio de Hacienda, protagonizando una historia que fue vinculándolo a la ópera, la opereta, el drama, el sainete... y el circo. Hubo ministros que se asemejaron al legendario "pagliaccio" de Leoncavallo, y se pasaron llorando todo el ejercicio. Otro hubo, que hizo recordar a Danilo, el conde de "La viuda alegre". También existió algún émulo de don Zoilo, fané y descangayado, que nos alarmó con el oscuro pronóstico de que la economía agarraría, sin frenarse, barranca abajo. No faltó, tampoco, algún fanático del sainetero Pacheco (Carlos María) que se acordara de su obra "Los equilibristas", para saber cómo moverse... y, sobre todo mantenerse. Y luego, el circo, lona y picadero, con una sucesión de artistas de variedades y fieras domadas, en que alternaron, con auténticos leones, ilusionistas, prestidigitadores, magos... que sacaban mangos de donde otros extraían palomas: las mangas del frac. Bien miradas las cosas, consultada que fue la historia, uno llega a la conclusión de que, desde el ministro inaugural, las finanzas de los orientales fueron manejadas -por períodos más o menos largos más o menos cortos- por guitarreros (algún payador mezclado) que le pusieron a la guitarreada unos versos de mi flor. Fíjese que el primer patriota y mártir que se prestó para subir al cadalso de los números que nunca cierran, fue Bartolomé Hidalgo, poeta que pasó a la historia por sus cielitos, y fue bajado a tierra por el Gobernador Fernando Otorgués, que lo nombró Ministro Interino de Hacienda (1814-15); y de ahí pasó a la dirección de la Casa de Comedias, en 1816. Ahora, en tanto a la inversa, de la comedia carnavalesca ha llegado al Ministerio de Economía don Álvaro García, contador de profesión y murguista de vocación. Destacado por sus letras para "Contrafarsa", dicen que el día que asumió, no pudo con el genio y cantó, mentalmente: "Don Danilo se va.../y me deja un balurdo/que de verlo, no más/ me confundo y me aturdo/Y en esta despedida/ le agradezco su gesto/por la FALTA sabida/y la ausencia de RESTO/¡p`amargarme la vida!...

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar