Jorge Savia en Santa Cruz - El País en Bolivia
Mañana Uruguay juega contra dos rivales. Uno, que son los 3.600 metros de altura de La Paz es predecible, aunque casi incontrolable: hay que enfrentarlo con un equipo que deje grandes espacios, que haga correr más la pelota que a sus integrantes y que aparecerá con el vértigo que impondrá el local en los minutos iniciales, en el primer ahogo después de los 15` de la primera etapa y en los 20 finales. ¿Y el otro? Bueno, según lo que hizo frente a Perú, apoyándose en el factor apuntado antes, tiene un funcionamiento que, teniendo en cuenta algunas de sus características principales, puede llegar a ser más controlable y hasta vulnerable, que la altitud de La Paz.
Por ejemplo, en el claro intento de imponerle ritmo y dinámica a su llegada al arco adversario, Bolivia arranca casi siempre desde el fondo por la subida del lateral izquierdo Abdón Reyes, ya que cuando lo hace por la derecha con Vargas, en la mayoría de las veces, antes de llegar a los tres cuartos de cancha, termina haciendo el cambio de frente hacia el otro costado, o le da la pelota a Ronald García para que busque abrir un hueco en la defensa rival con su manejo y el de Joselito Vaca.
A partir de ahí, Bolivia tiene dos figuritas ofensivas claras: una, repetida; la otra es "la sellada".
La primera es que, cuando sube, Reyes se apoya en Vaca, recibe la devolución rápida y cuando llega sobre el límite del área contraria, "corta" hacia adentro, mete la diagonal y termina sacando el derechazo cruzado. El sábado pasado, ese recurso "hizo daño"; pero cuando Perú "se avivó", logró neutralizarlo.
La segunda es la más peligrosa: Reyes sube, se la pasa a Vaca, sigue corriendo por afuera haciendo de cuenta que va a recibir el pase sobre el fondo de la cancha, pero Vaca gira hacia el medio y habilita a Botero en el área rival o a Ronald García para que remate desde media distancia.
Ahora, bien; este Bolivia, ¿es solamente neutralizable? Si no fuera por la altura, no: también parece vulnerable; aunque teniendo en cuenta la personalidad que mostró Uruguay en Buenos Aires, y la poca que dejó traslucir Bolivia en el complemento, cuando los peruanos se armaron mejor y la atacó con pelotazos largos y centros cruzados, los del altiplano tienen, al menos, tres lados flacos.
Uno es Reyes, que sube y descubre su espalda. Otro es Rivero, que es el zaguero izquierdo, que debería cubrir a Reyes, pero no logra cubrir ni el propio espacio del fondo que tiene a su cargo. Y un tercero es… ¡la altura! Sí, aunque parezca extraño, pese a tener siete jugadores acostumbrados a jugar en esas condiciones, hay dos figuras que no: Ronald García en el medio de a ratos se para y, si se controla a Vaca, decae el vendaval atacante; y lo mismo ocurre con Ronald Raldes, con lo cual Bolivia se vuelve vulnerable en el juego aéreo defensivo.
Este es, pues, el plano de Bolivia. Transitar triunfalmente por él, no es fácil; pero, cuando menos, tampoco parece nada del otro mundo que Uruguay, de acuerdo a esta guía, pueda volver al llano con un resultado favorable.
La base esta
1 La repetida
Reyes se desengancha por la izquierda, se apoya en Vaca y en vez de desbordar por afuera, corta en diagonal al medio y mete el derechazo cruzado.
2 La sellada
Reyes sube, Vaca amaga hacerle de poste, el lateral va al fondo distrayendo marcas, y el "10" gira y la pasa al costado derecho del área o para que García remate de media distancia.
3 El generador
Casi todo el armado de las llegadas pasa por los pies de García y Vaca; tocan, se la prestan buscando un hueco, hasta que lo encuentran y buscan a Botero y Martins entre los zagueros rivales.
4 El arma
Por la velocidad de la pelota, lo más peligroso son los remates de distancia y los centros - pases fuertes; sorprenden al arquero, originan rebotes o pasan a los defensas y bajan rápido a sus espaldas.
5 La falla
No hay firmeza defensiva en el lateral izquierdo ni tampoco en ese mismo costado de la zaga. Los centros fuertes al área o al segundo palo del arco local, pasan muchas veces de largo, sin que nadie los saque.
6 La duda
Cuando tiene la pelota el rival en su cancha, se desengancha uno a presionar, para forzar un mal pase, pero por pasajes se quedan, "desaparecen" y el adversario copa la cancha, como lo hizo Perú en algunos pasajes del partido.