Castillo: Se llevó la primera gran ovación

Cuando la llovizna ya se había transformado definitivamente en lluvia, a falta de 45 minutos para el inicio del encuentro, apareció Uruguay para hacer el calentamiento en el campo de juego del Monumental. El primero fue Juan Castillo, quien recibió la ovación cuando se dirigió a ocupar el arco delante de la hinchada. Entonces afloró el clásico "¡Soy celeste!", que fue retribuido por el arquero con aplausos.

Cantos: No pudieron callar a los celestes

Los argentinos demoraron un poco más que los uruguayos en llegar "a la cancha", como dicen ellos, pero finalmente comenzaron a cantar y a alentar, aunque justo es decir también que por momentos no pudieron callar a los uruguayos, que estaban dispuestos a hacerse sentir. El clásico, como pocas veces, se empezó a vivir desde temprano en las tribunas. Y el coro de la celeste se hizo escuchar con más fuerza que nunca.

Himno: Los futbolistas no dejaron de cantarlo

Fue, en lo previo, el momento más emotivo. Cuando se irradiaron las estrofas del Himno Nacional, futbolistas e hinchas lo cantaron a viva voz. Cuando se cortó la primera parte y se pasó a irradiar el himno argentino, la hinchada celeste y los jugadores hicieron caso omiso y continuaron cantando. Hasta que no se terminó, no se dieron vuelta hacia la cancha. Un gesto que emocionó a todos los uruguayos en el Monumental.

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